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Estrategias de legitimación política de la voz ciudadana

Publicado el 19 de mayo de 2005

Taller celebrado en el marco del FSM 5, (Porto Alegre, 26-31 enero 2005) el 27 enero 2005, 15.30-18.30h en la sala h503
Espacio tematico : Por un orden democrático internacional y la integración de los pueblos
Lenguas de trabajo: portugués, español, italiano.

Organizadores
Paolo Beni, ARCI, Italia
Germà Pelayo, Redes ciudadanas, Francia

Conferenciantes
Aurea Petersen y Dina Bairach, Redes PPGA, Argentina,
Paolo Beni, ARCI, Italia
Fernando Moya Quiroga, Centro Cultural Casa Verde, Bolivia
Rui Mesquita, Academia de Desenvolvimento Social, Recife, Brasil
Francesco Ferrante, Legambiente, Italia
Mauro Soares, activista independiente, Alto Paraiso, Goiàs, Brasil
Germà Pelayo, Redes ciudadanas, Francia

Participantes 25 participantes de: Italia, Argentina, Brasil, Quebec, Francia, Bolivia, México, Estados Unidos

Preguntas para entamar el debate

La pregunta fundamental era:

¿Cómo los movimientos sociales y ciudadanos entienden su implicación o irrupción en el campo de lo político, y como esta intervención se articula a lo largo de las diferentes escalas del territorio, de lo local a lo mundial?

Esta pregunta fue declinada en varias más:

-  ¿Cómo las personas descubrimos nuestras inquietudes y nuestro lugar en la sociedad, como las desarrollamos y como se construyen las inquietudes e identidades de los grupos?
-  ¿Cómo articular las políticas representativas con las prácticas participativas? ¿Cómo introducir la democracia participativa en el ciclo de vida de toma de decisiones de la política tradicional?
-  ¿Qué relación de la ciudadanía y los movimientos sociales, con los partidos políticos, desde una perspectiva de proyectar una transformación social profunda?
-  ¿Cómo supeditar el ritmo rápido de toma de decisiones gubernamentales e internacionales en tiempos de globalización, al ritmo lento de deliberación que las personas y grupos que quieren implicarse?
-  ¿Qué propuestas políticas tienen los movimientos sociales para coordinar a escala internacional las experiencias locales y construir una globalización de abajo a arriba para otro mundo posible?
-  ¿Cómo construir unas bases de derecho internacional que lleven a otra forma de hacer política? ¿Cómo actuar y qué exigir de las instituciones internacionales: reforma democrática, “refundación”, desmantelamiento, construcción alternativa de organismos participativos en red?

Desarrollo del debate

Las preguntas, que buscaban cubrir los diferentes aspectos del doble eje local - global / movimientos sociales - espacio político, eran demasiado ambiciosas para un encuentro entre actores que en su mayoría no se conocían previamente, que fue dificultado además por condiciones desfavorables (imposibilidad de obtener micrófono ni traducción simultánea para un pequeño taller, problemas de sonoridad debido al enorme viento). Sin embargo la amplitud del tema permitió una libertad de diálogo que finalmente orientó la discusión hacia temas situados más o menos en el centro de ese doble eje, a saber:
-   las formas de irrupción ciudadana en el espacio político
-   el sentido de la participación: naturaleza, proceso, y equilibrio entre promoción y participación
-   el sentido de la representatividad y la relación con los partidos políticos
-   la articulación de la teoría y la práctica
-   la gestión descentralizada y los modelos de desarrollo
-   la ciudadanía en las diferentes escalas, de lo local a lo global

Irrupción de los movimientos sociales en el espacio político

Entre los participantes existe un acuerdo importante en una vocación final de algunas de las redes y movimientos sociales, de orientación política hacia un cambio de sociedad. Existen en cambio diferentes prácticas y estrategias. Por ejemplo, las asociaciones, por iniciativa autónoma, pueden llegar a construir verdaderas estructuras paralelas de servicios sociales y culturales, gestionada por democracia directa, que además, finalmente supongan un desafío a la representatividad oficial. Un ejemplo es la red ARCI de Italia.

Pero también los proyectos para animar la participación, iniciados por interés y con financiación de instituciones públicas, pueden transformarse en redes participativas y autoorganizadas: existen ejemplos de redes mixtas socio-gubernamentales, como las redes de Proyectos Participativos y Gestión Asociada (Redes PPGA), de Argentina, trabajando en políticas públicas, desarrollo ciudadano o aspectos medioambientales

Sentido de la participación

a) naturaleza de la participación

Aunque las mayores oportunidades de voto implican una mayor participación, la participación no se puede reducir al voto. La participación es una implicación o un compromiso en la acción colectiva. La verdadera participación es una construcción social. Se estructura a partir de la confianza que se instala entre quienes se involucran en el proyecto, siendo éste involucramiento en sucesivas reuniones el que permite generar un compromiso de trabajo.- Confianza - compromiso y trabajo son momentos sucesivos que sólo se pueden alcanzar si desde el inicio se establecen reglas claras de manera consensuada.

El poder verdadero es el que cada uno obtiene de su capacidad de actuar. Se les dio un poder representativo a los políticos pero nada impide que los ciudadanos puedan ejercer su poder actuando en lo cotidiano. Es esa construcción de poder la que se requiere, a partir de la responsabilidad individual de cada uno, y esta acción debe ser compartida con los otros con responsabilidad, sentimiento y afecto hacia ellos.

Acompañar la formación y el fortalecimiento de redes ciudadanas, especialmente de jóvenes, con proyectos sociales, es una forma de participar en la extensión de este empoderamiento popular. La Academia de Desenvolvimento Social, de Recife, Brasil, ofrece una larga experiencia de acompañamiento de procesos sociales que actualmente incluso tiende a articularse con procesos similares en otras partes del país.

b) Construir los procesos participativos de toma de decisiones

Co-proyectar es una forma de tomar decisiones. Un documento (por ejemplo una declaración de principios) que resulte de un grupo de trabajo, o un grupo de grupos, puede ser un texto abierto donde se produce un ir y venir entre la persona o grupo que lo ha propuesto y las personas o grupos que lo trabajan con ella.

Esta construcción sucesiva de un texto puede pasar por diferentes etapas. Las reglas de juego entre los participantes no se limitan entonces solamente al establecimiento de consenso sobre los contenidos sino que conciernen también las características y objetivos de esta evolución. Por ejemplo, se puede diferenciar entre un texto que da origen a un proyecto participativo, sus versiones sucesivas, el texto final que resume sintéticamente los puntos acordados, así como el que incluye el registro completo del proceso participativo. Por otro lado, es necesario también acordar las características de la difusión: qué versiones y en qué momento se difunden, el calendario del proceso, y si existe una ampliación progresiva de participantes.

Sentido de la representatividad y actitud ante los partidos políticos

Se puede apoyar a los “políticos buenos”, haciendo una separación entre las dinámicas asociativas y lo político, pero también es posible intentar transformar los partidos políticos por dentro, o intentar crear redes que sean formalmente partidos políticos.

“Otra democracia es posible”, en el Estado español, es un ejemplo de un partido que se organiza interiormente de manera descentralizada, en red.

Articulación de la teoría y la práctica

Existe un discurso teórico extendido que mantiene que sin la práctica real que contraste las teorías, no puede darse un cambio real. Sin embargo, incluso quienes mantienen ese discurso no se muestran interesados en ponerlo realmente en práctica y sigue habiendo una gran distancia entre políticos que hacen propaganda sobre la participación, y ciudadanos, especialmente con menos recursos económicos y culturales, que se ven impedidos o inatendidos en su capacidad de participar.

Se confunde pues a menudo el empoderamiento popular con el militantismo por una causa, sin dar una importancia adecuada a la formación de la reflexión crítica de cada persona. La educación es muy importante para superar esa situación y fortalecer la identidad proactiva de personas y grupos, y su capacitación de acción ciudadana.

Es importante desarrollar la teoría pero hay que contrastarla siempre con las experiencias. Las experiencias de empoderamiento participativo pueden aparecer sin necesidad de tener una teoría prefijada que las sustente, lo que demuestra que existen formas de superar este problema de que una teoría superdesarrollada y una práctica poco extendida llevan a un distanciamiento y elitización de los que piensan, en relación a los que hacen. La experiencia de construcción de radios comunitarias enfocadas hacia el desarrollo del pensamiento colectivo en temas sociales, en Alto Paraíso, (Goiàs, Brasil), es un ejemplo de esto.

La gestión descentralizada y los modelos de desarrollo

La gestión de recursos muestra la importancia de la convergencia entre la toma de decisiones autónoma y un modelo de apropiación y distribución de recursos descentralizado. La gestión de la energía, frente al modelo imperialista en el que precisamente el control de las fuentes y de los medios de transformación de la energía se ha vuelto un elemento clave de poder, control, y destrucción bélica, no se trata solamente de recurrir a las energías renovables y alternativas, sino aprovechar todas las posibilidades que aquellas ofrecen para descentralizar la apropiación y gestión de la energía, contribuyendo así también a un mayor equibrio de la riqueza y a la resolución de conflictos. La ONG Legambiente, de Italia, promueve este modelo de desarrollo descentralizado de modelo de gobernanza energética

La democracia participativa y directa y la articulación de las escalas regional, continental o mundial

Como proceso, intentar construir alguna cosa muy grande lleva un gran riesgo de que dure muy poco y desaparezca. Más vale empezar a construir poco a poco para conseguir una maduración y consolidación adecuada.

Una ciudadanía mundial es importante si se construye siempre desde las bases, desde lo local, allá donde las contradicciones tienen lugar. La democracia directa, es una forma de permitir que una arquitectura democrática desde las bases hacia las escalas mayores (regional, continental, mundial) pueda tener lugar. El congreso brasileño de cartoneros, con miles de asociaciones y de personas, es un ejemplo de este funcionamiento a gran escala, hecho desde las clases más humildes. La red ARCI con 500 asociaciones y un millón de personas, en Italia, también lo es.

Los sistemas de delegación en una democracia directa pueden basarse en mandatos revocables, como promueve, entre otros, el Centro Cultural Casa Verde, de Bolivia. Pero si se mantiene un modelo de partidos, o se convive con él, la revocabilidad también es posible si se establece un sistema de puntos para los programas electorales, que obligue a los representantes a cumplir un número determinado, bastante alto, del total de estos puntos.

Finalmente en la preparación de un plan es también fundamental la articulación de distintos niveles de gestión de organismos públicos, posibilitando la inclusión de la comunidad en la formulación y gestión de dicho plan. Las redes PPGA cuentan con varias experiencias de planes locales en esta línea, como por ejemplo el “Plan de manejo del Parque Avellaneda” y el “Programa Buenos Aires y el río / Unidad de seguimiento”

Resumen (a modo de conclusión)

Se considera la necesidad de irrupción de los movimientos sociales y ciudadanos en el espacio político, como una vía fundamental para superar el sistema neoliberal actual, que no sólo es incapaz de satisfacer las necesidades humanas, sino que históricamente se ha manifestado contrario a su desarrollo, permitiendo en beneficio de unos pocos, lo peor para todos los demás. Sin embargo, esta vocación de irrupción no es fruto de esa injusticia sino anterior a ella: nace de la propia naturaleza de cada ser humano a capacitarse y ejercer su propio poder, en armonía con su entorno, y a no delegarlo, especialmente en condiciones en que esa delegación conlleva un mal uso del poder por parte de otros, y una anulación de las condiciones económicas y culturales que permiten recuperar la capacidad de ejercerlo nuevamente.

Avanzamos hacia la convivencia, e incluso la combinación, de estrategias de respuesta: las dicotomías de antaño entre los diferentes modos de respuesta a esa injusticia, y de recuperación de la auto-capacidad ciudadana (rechazo frontal, transformación del sistema desde dentro, creación de espacios autónomos...) se desdibujan y ya no aparecen como discursos enfrentados: se puede concebir un apoyo a un gobierno que aplica políticas sociales, reclamar mayor transparencia y mayor participación en la gobernanza, y a la vez construir partidos políticos alternativos, de funcionamiento descentralizado. Las asociaciones pueden aceptar el financiamiento público para determinados proyectos, sin por ello perder su orientación hacia el ejercicio ciudadano de la emancipación política. En algunos países la fuerte tradición asociativa puede incluso permitir el desarrollo a gran escala de poderes ciudadanos paralelos al poder público, cuya historia puede servir de inspiración a ciudadanos de otros lugares. Por supuesto todas estas orientaciones se enfrentan a obstáculos enormes todavía: el intercambio de experiencias y las articulaciones internacionales pueden ayudar a fortalecerlas.

Pero más allá de la diversidad de actitudes ante el sistema, esa “soberanía política del ser humano”, hace pensar que en la construcción de una sociedad de abajo a arriba, la educación y el fortalecimiento de las bases es fundamental, pues sin un proceso de concienciación colectiva, lento, interpersonal, de la capacidad permanente que cada un@ tenemos de ejercer nuestros derechos y responsabilidades, en la vida práctica, respecto a nuestras necesidades más cotidianas, corremos el riesgo de que todo lo que estamos discutiendo se quede en meras ideas situadas nuevamente en la cima ideológica de un modelo de sociedad que repita los esquemas elitistas y antidemocráticos que existen hoy.

La naturaleza de la política no se debe centrar ya más en la delegación sino en el ejercicio cotidiano de la acción de cada ciudadana y ciudadano, en un marco que sea capaz de organizar semejante nivel de interacción, mucho más rico que el de la democracia convencional. Diferentes obstáculos deben ser identificados y salvados en el paso de la democracia delegada, a la democracia directa y profunda: la sumisión de los discursos vacíos a las experiencias reales, y la generalización paralela de formas de gestión descentralizada o autogestión de los recursos.

Finalmente, considerando que ese marco o marcos o modelos, deberán atravesar las diferentes escalas del territorio, y que una forma de ciudadanía mundial que responda realmente a los intereses de las personas, debe ser concebida, solamente el principio de subsidiariedad, ligado al de transparencia, que permitiría su aplicación real, puede guiar una “democracia mundial” desde las bases así como la multiplicación de los procesos democráticos en todas las escalas intermedias. Esta democracia sería así producida desde, por, entre, y para las personas de este mundo.

 

 
 

| Véase los archivos del FSM 2004 en Mumbai (India) |

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