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Llamado a la participación, problemática y trasfondo de la propuesta de un parlamento mundial. Algunas reflexiones adicionales
WP21 team
Monday, October 21, 2002 1:59 PM
LLAMADO A LA PARTICIPACIÓN EN EL FORO ELECTRÓNICO SOBRE EL PARLAMENTO
MUNDIAL PARA EL SIGLO XXI
Problemática y propuesta
La mundialización que vivimos en nuestro tiempo, fenómeno con que hasta
ahora culmina el proceso histórico de larga duración que llamamos
modernidad, nos enfrenta a una serie de problemas de alcance planetario
frente a los cuales, a pesar de algunos esfuerzos considerables, no hemos
conseguido aún encontrar una respuesta común.
En nuestro planeta el egoísmo de algunos y la indiferencia de muchos
permiten, entre otros males, que la miseria conviva con la opulencia, que
las guerras acaben con las vidas de millones de personas inocentes, que el
medio ambiente se fragilice y transtorne amenazando con cataclismos cada vez
más a regiones y países, que todos debamos afrontar la mediatización
omnipresente de un individualismo que nos desresponsabiliza y nos adormece
con falsos paraísos de consumo. Lo que es peor, cada uno de estos y otros
desastres se acrecientan a pasos agigantados. Un solo ejemplo, la inminencia
del ataque militar que el gobierno de Bush, ávidamente, va a llevar a cabo
sobre Iraq, sin el consentimiento de Naciones Unidas, sin ni siquiera el
consentimiento de los aliados de los EE.UU. Al injusto y poco democrático
libre comercio, se superpone la ley justiciera, irracional y sin argumentos
del más fuerte.
Nuestro mundo navega sin timón, a la deriva. La dimensión de la ley y de la
articulación normativa está ausente de esta comunidad humana. Y sabemos que
el destino definitivo de un barco a la deriva es el de hundirse o
estrellarse contra las rocas. Lo mismo que todas las partes de un barco le
son necesarias a éste: velamen, quilla, mástiles, casco, jarcias, timón...
toda comunidad humana se organiza a partir de algunas dimensiones comunes
imprescindibles, entre ellas la económica, la ecológica, la tecnológica, la
nutricional, la artística, la espiritual... y también la jurídico -
política. Ésta última es como el timón regulador que "conduce" la sociedad
de un pueblo, de una ciudad, de un país.
En cambio el planeta, dicen algunos, se autoregula a través del mercado. Los
estados - nación, otrora relativamente articuladores de sus políticas
internas, son hoy por hoy incapaces de afrontar las graves consecuencias de
la marea gigangesca e impredecible de la economía mundial. La ausencia de
una ordenación política planetaria facilita y provoca la distorsión, la
perversión o incluso el sofocamiento de muchos los intercambios culturales,
económicos, tecnológicos, interpersonales... que el presente nos brinda y
que en principio deberían estar destinados a enriquecernos en un mundo de
paz, bienestar, libertad y justicia.
Estamos inmersos en la realidad de una balbuceante comunidad humana que aún
no se atreve a mirarse a sí misma, que no se atreve a encarar frontalmente
el compromiso de un cambio de actitud personal, cultural y política hacia el
diálogo, la solidaridad, la justicia y el respeto hacia los otros, única
manera de ir hacia adelante. En esta crisis compleja que necesita respuestas
concretas multifacéticas, una de ellas nos interpela pero en cierto modo nos
atemoriza: la construcción de una estructura político - jurídica a escala
planetaria.
Ante tal desafío, tenemos miedo de mirar atrás, porque el espectro de las
ideologías del siglo XX nos perturba aún con sus cantinelas de salvación.
Tenemos miedo de la política en general; de la irresponsabilidad, la falta
de ética y de osadía de nuestros gobernantes y representantes, pero
paradójicamente, más que nunca necesitamos una respuesta política a la
globalización irresponsable que desde el fin de la guerra fría nos propone
el mercado, para evitar el cataclismo generalizado hacia el cual nos
dirigimos.
Por un lado una revolución ética, que requerirá el trabajo de varias
generaciones, nos es imprescindible para operar una transformación hacia un
mundo donde el respeto y la armonía sean valores fundamentales. Por otro
lado una revolución política es imperativa a corto o medio plazo para evitar
lo peor y asegurar las condiciones socioeconómicas que garanticen un lugar a
esa otra metamorfosis, necesariamente lenta, de las conductas de las
personas y de los pueblos.
En esta perspectiva, la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿qué
ámbito puede ser adecuado para regular los asuntos mundiales? En la alianza
para un mundo responsable, plural y solidario, una red planetaria de
reflexión y acción constructivas, en la que nos reunimos miles de personas
de todos los continentes, categorias sociales y profesionales, hemos
trabajado durante 15 años perfilando propuestas para una transformación
política y social. Entre ellas hemos apostado por un Parlamento Mundial como
estratégia de ordenación futura de la dimensión jurídico - política de la
comunidad humana.
Como ejemplo de nuestro compromiso en esta dirección, la dinámica anterior
de la alianza culminó recientemente en la experiencia del encuentro finla de
la Asamblea Mundial (en Lille, Francia, en diciembre del 2001). Por otro
lado nuestra experiencia se apoya en acontecimientos paralelos como el de la
Red de la Asamblea Global de los Pueblos (GPAN), las asambleas de las
Naciones Unidas de los Pueblos (Perugia, Italia), y el Forum de ONGs del
Milenio (Nueva York, mayo del 2000)
Si la democracia liberal del sistema de estados soberanos ha resultado ser,
en palabras de Winston Churchill, "el peor de todos los sistemas conocidos,
a excepción de todos los demás", ante la era post-estatal que se abre con la
mundialización, nosotros estamos convencidos que a pesar de las
imperfecciones que pudiera contener y que hará falta conocer y afrontar, un
parlamento democrático es una alternativa necesaria y viable para domar y
reducir las fuerzas ciegas del mercado.
Un Parlamento Mundial parece ser el siguiente y lógico paso a dar hacia un
sistema de gobernanza que a escala global reflejaría lo que ha sido esta
gobernanza en los confines tradicionales del estado-nación. Como tal, un
Parlamento Mundial constituiría el resultado lógico de un proceso que empezó
en el siglo pasado, y que constituyó una salida de un mundo completamente
anárquico gobernado por los nación-estados individuales, hacia un sistema
más complejo que se esfuerza por ser progresivamente democrático y más
justo. A pesar de hacerse lentamente, esta evolución hacia el progreso se ha
dado de verdad. Más de medio siglo después de la creación de las Naciones
Unidas se ha constituído una Corte Penal Internacional. Pero a pesar de
todos estos adelantos, el sistema internacional se gobierna todavía
principalmente por la ley de la fuerza y no por la fuerza de la ley.
Mientras las Naciones Unidas han tenido un impacto importante en la política
mundial, también ha mostrado sus límites. Aunque su papel se incrementará
todavía en el futuro, probablemente esta institución no podrá por sí sola
llevar adelante las reformas necesarias para mejorar y consolidar el
sistema. Los estados por sí solos, incluso los más democráticos, han
demostrado que todos sus gobiernos toman demasiado a menudo las decisiones
importantes sin consultar sus electores y definen sus políticas según una
definición estrecha del interés nacional. Por ello, deben crearse otras
instituciones para cubrir el vacío.
Junto a la comunidad de estados, Naciones Unidas y una Corte Internacional
de Justicia fortalecida, un Parlamento Mundial puede actuar como
representante de la sociedad civil internacional. En la pasada década, la
sociedad civil ha regresado con todas sus fuerzas. Se ha reorganizado y es
ahora un actor internacional fundamental. La sociedad civil ha derrumbado
las barreras tradicionales y ha evolucionado en un mundo sin fronteras. Sin
embargo, desde una perspectiva institucional, la sociedad civil no se ha
ofrecido a sí misma todavía la morada que merece. Un Parlamento Mundial
puede proporcionarle esta morada. Por ello nosotros vamos a intentar
visualizarla, y quizás tratar entre todos de poner sus cimientos.
Siguiendo estas reflexiones, ahora y aquí le invitamos a participar a usted
en una nueva etapa de este trabajo: un foro electrónico sobre el Parlamento
Mundial para el siglo XXI. En él tendrá oportunidad de analizar, cuestionar
y modelar con nosotros los valores subyacentes, los desafíos presentes, las
posibilidades organizacionales, las utilidades concretas, las espectativas
de aplicación... que rodean a esta propuesta en el ámbito de la gobernanza
global. Más importante aún, las últimas semanas se dedicarán a plantear
ideas para los pasos futuros a dar y todos aquellos y aquellas que deseen
comprometerse en su aplicación podrán hacerlo.
Características del foro electrónico
El foro de discusión se va a desarrollar durante seis meses, del 15 de
octubre del 2002 hasta el 30 de abril del 2003, y va a reunir participantes
de todas las regiones del mundo, diversos por su profesión: políticos,
investigadores, activistas, educadores, religiosos, empresarios...
diferentes también por su orientación política, por género y por edad.
Un resumen semanal o quincenal de los mensajes se elaborará, así como un
resumen mensual que reúna el conjunto de las aportaciones de cada uno de los
cuatro temas. Estos resúmenes serán de especial utilidad para las personas
que dispongan de poco tiempo y para poner al día de las conclusiones
provisionales a las personas que se vayan incorporando más adelante.
Usted recibirá el mensaje en tres idiomas: ingles, español y francés, y
podrá escribir en cualquiera de los tres y en otros dos más: árabe o chino.
Para estos dos idiomas adicionales solamente estarán disponibles las
síntesis. Si usted, o alguien que usted conozca, quiere participar como
voluntario, estaremos interesados en que nos pueda traducir los documentos y
diálogos a otros idiomas, incluído el esperanto.
El foro es una iniciativa de la alianza para un mundo responsable y
solidario, organizado por un equipo de animación de tres personas y
financiado por la FPH (Fondation Charles Léopold Mayer pour le Progrès de l'
Homme)
Para entrar en materia...
Como punto final de esta invitación, le proponemos la lectura de unas breves
reflexiones complementarias, que quizás puedan servirle para entrar en
materia e inspirarle para elaborar sus primeras reacciones.
En la propuesta de un Parlamento Mundial convergen varias tradiciones y
argumentos que quizás tendremos oportunidad de analizar. En primer lugar una
visión evolucionista de la historia que nos habla del aumento progresivo de
escala de las sociedades humanas (prehistoria local, edad antigua y media
urbana y regional, edad moderna continental y edad actual global) y que
presupone la institucionalización de la escala mundial como un estadio
posterior que resulta de esta lógica acumulativa y que consolidaría y
democratizaría la mundialización más allá de la actual globalización
económica.
En segundo lugar la necesidad urgente de frenar, después del 11 de
septiembre del 2001, la "mundialización" del terrorismo y de la política
seguritaria consecuente, que han marcado un giro en la historia reciente y
en cierto modo acelerado el camino hacia el caos, cuyo perverso capítulo
presente es, como hemos mencionado, la amenaza de guerra contra Iraq.
En tercer lugar la expansión de la modernidad en general y la multiplicación
de las migraciones en particular, ha dado lugar a la emergencia de la
reflexión y la práctica de la "interculturalidad": en adelante cada una de
las tradiciones culturales del mundo debe afrontar el desafío de
reapropiarse esta modernidad. El diálogo para la gestión común del planeta
es en primer lugar un diálogo entre culturas y en esta escala mundial
posiblemente el espacio que mejor reune las condiciones adecuadas para un
diálogo intercultural equilibrado es el que en la tradición occidental
recibe el nombre de "parlamento".
En cualquier caso, nuestra convicción es la de que una estructura de tipo
parlamentario es la más adecuada para gestionar la complejidad que implica
la regulación de los aspectos compartidos de una comunidad de más de seis
mil millones de personas. Un parlamento, a diferencia de una estructura más
centralizada como la de un poder ejecutivo, y a diferencia de una estructura
absolutamente fragmentada como la de los estados-nación actuales, puede ser
el mejor lugar común de representación de la diversidad entre las fuerzas
culturales, políticas y profesionales de nuestro planeta.
Este agora a escala humana que toma la forma de una sociedad en miniatura,
facilita en primer lugar el consenso entre estas fuerzas diversas. Por otro
lado en ella sus miembros pueden mutualizar experiencias y conocimientos que
enriquecen la producción de la normatividad común. Finalmente, no menos
importante es la necesidad de que todo esto no ocurra de espaldas al pueblo
sino al contrario: la magnitud de la comunidad representada en un Parlamento
Mundial habría de obligar a cada miembro, comisión o grupo transversal a
multiplicar, consolidar y diversificar los diálogos con el exterior y a
crear espacios de decisión compartidos con otras muchas instancias y
actores.
En ese sentido, esta nueva institución no puede ser ya más un parlamento
"tradicional" aunque pueda mantener una estructura parlamentaria formal.
Así, paralelamente al tema de la aparición de una nueva dimensión jurídico -
política a escala mundial, este foro va a plantearnos el desafío de inventar
una nueva forma de parlamento que sea capaz de resolver ciertos problemas
como por ejemplo los derivados de la competitividad entre partidos, de la
ausencia de democracia interna en ellos, de la mediatización de la política,
de los clientelismos y la corrupción, de las inercias políticas y
burocráticas, del dinero y los intereses particulares que crea, de la falta
de diálogo social y de iniciativas comprometidas con una transformación
social en profundidad. Una democracia participativa y profunda debe llegar a
impregnar las actitudes y la práctica de la gobernanza, y entre ellas las de
la gobernanza global.
En fin, con la exposición de estos argumentos no pretendemos delimitar las
posibilidades de la discusión sinó solamente incitarle a hacer sus
aportaciones para enriquecer este trabajo en común. Por ello, la idea que
prevalece y que nos moviliza en nuestro quehacer colectivo es la del
Parlamento Mundial como una página en blanco que hay que escribir,
contribuyendo con el diálogo a su definición y apropiación colectiva.
No olvide que con su granito de arena está colaborando a modelar el
Parlamento Mundial que necesitamos ver realizado en el siglo XXI: un
proyecto colectivo imprescindible para asegurar la armonía social en nuestro
planeta. Un deseo de diálogo permanente en seguridad, convivencia y justicia
para todas las personas y los pueblos. Le esperamos muy pronto entre
nosotros.
Rob Wheeler, Arnaud Blin, Germà Pelayo,
Equipo de animación del foro PM21
Un Parlamento Mundial para el siglo XXI
WP21 Alliance Forum on a World Parliament for the 21st Century
E-mail : world-parl@forums.alliance21.org
Fax 1 717 264 5036
Information, inscriptions, désinscriptions: germa@alliance21.org
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