|
Re: (2/2) Parlement pyramidal ou démocratie directe?
Germà PELAYO
Friday, 28 February 2003 10:26:10
ººº Resumen: Me parece interesante un sistema que pone la sociedad civil en el centro de la organización política, pues suele estar formada de personas con una verdadera vocación de servicio a la humanidad. Pero por otro lado aparecen dos problemas, primero la escala mundial, que genera inevitablemente tecnocracias y mayorías aplastantes, segundo la organización basada únicamente en necesidades disloca el territorio. Propongo una variante que consiste en grupos, ONG, que presentan proyectos generales a escala mundial, que una vez aprobados son retomados por otros grupos con propuestas más concretas a escala regional, local, que se reparten los presupuestos asignados y se votan en el espacio correspondiente. ººº
Creo que la propuesta de Marie Martin-Pecheux es muy interesante y muy bien intencionada, Me gustaría profundizar algunos puntos en ella. Aunque mi mensaje puede parecer crítico, puedo asegurar que mi intención es la de dialogar para llegar a construir cosas entre todos. Mi propuesta final es por ello una forma de continuar este diálogo.
Por un lado, me parece interesante un sistema que pone la sociedad civil en el centro de la organización política, pues suelen estar formadas de personas con una verdadera vocación social. Pero por otro lado aparecen dos problemas: la escala mundial y la organización monotemática en torno a necesidades.
Decidir sólo a escala mundial facilita la tecnocracia, los intereses y las mayorías aplastantes
La escala mundial me parece enorme como para que no aparezcan aquí también una tecnocracia entorno a los proyectos e intereses creados así como la fuerza de las mayorías ciegas. Creo que no se puede olvidar la decisión a escala local por varias razones:
Primero: si yo, viviendo en Paris, me intereso a la música inuit, y mis vecinos a la defensa de la pesca tradicional en Karnataka, quien va a encargarse de la gestión de mi barrio, incluso de mi escalera? Algunos inuits, karnatakís u otros a miles de kilómetros de distancia?, por más que pasen horas informándose por ordenador, les faltará una experiencia vivencial fundamental que puede conducir a una tergiversación en su voto.
Segundo: No hay tiempo para una persona sola de leer cientos de miles o quizás millones de páginas para informarse responsablemente de las decenas de miles de programas que como ciudadano mundial habría de votar a lo largo de un año. Para cada propuesta el total de votantes sería entonces una ínfima minoría, que se acercaría entonces a la de los verdaderos actores implicados (stakeholders) en ella. Para estos, enfrentarse en la arena pública de las mayorías desinformadas no es necesariamente la mejor manera de dialogar y llegar a acuerdos, (aunque puede ser beneficioso cuando no exista otra opción).
Tercero (quizás lo más importante) los programas a gran escala deben modificarse en función de las necesidades integrales de cada lugar, y es sobretodo los habitantes de un lugar los que saben si es más necesario primero una escuela, un sistema de regadío, un apoyo al pequeño comercio... volvemos al desarrollo planificado y al centralismo aplastante? ellos recibirían en primer lugar no lo que necesiten sino lo primero que las mayorías mundiales hubieran votado, con consecuencias desastrosas.
El enfoque por necesidades globales puede olvidar la integración del territorio
Cuarto: la dislocación afecta al tiempo, no solo al espacio: a lo largo del periodo en que un proyecto se desarrolla, las condiciones iniciales pueden variar enormemente (a veces por interposición de otros proyectos) y los resultados buscados de la noche a la mañana pueden resultar, con las nuevas condiciones, insuficientes, excesivos, o sencillamente inoperantes. Esto sabemos que ocurre a menudo, sobre todo en programas a medio plazo (2-5 años), luego, si no se repiten todas esas veces las elecciones mundiales para cada tema, alguien ha de decidir las modificaciones de objetivos y presupuesto. Ese alguien puede adquirir demasiado poder.
Creo que Marie Martin-Pecheux plantea el principio que se conoce ya en política por * obligación de resultado * : la responsabilidad y transparencia de los políticos o de los gestores se determina en función del cumplimiento de unos resultados que desde el principio han de revelarse precisos y consultables por todos. Además, si estos programas son resultado del trabajo de los propios ciudadanos en vez de los partidos, mucho mejor, porque nadie mejor que nosotros para saber nuestras necesidades. Pero eso no tiene que ver con que los programas sean monotemáticos (basados en necesidades) en lugar de integrales para el conjunto de un territorio. Si los políticos actuales no cumplen sus programas es culpa de los políticos y no (o menos) de los programas. Estos podrían tratar de muchos problemas a la vez y al mismo tiempo elaborarse en plena transparencia y con resultados visibles y concretos a cumplir.
Yo creo que el enfoque de las comunidades de ideas es sugerente como teoría por su voluntad pedagógica: insistir sobre necesidades establecidas democráticamente nos recuerda que los políticos deben ser antes que nada servidores de las personas y no de ellos mismos. Pero es su aplicación a escala mundial y organizada monotemáticamente lo que lo convierte en contradictorio e incluso peligroso. Las mayorías pueden ser verdaderas tiranas.
Una modificación posible: diferentes propuestas ciudadanas según la escala
Yo propongo una variante posible: los ciudadanos pueden presentar al PM un programa monotemático amplio a seguir con un intervalo presupuestario (gastar entre un mínimo y un máximo aconsejados), un intervalo de caducidad (fechas mínima y máxima de cumplimiento) e incluyendo varias propuestas más concretas en el interior del proyecto. Por ejemplo, un programa para la * socioeconomía solidaria * o que en lenguaje de necesidades, se llamaría, quizás, * las decisiones y los beneficios del trabajo y el comercio, para todos y no para unos pocos *.
Si se aprueba, nuevos grupos y ONG pueden presentar a escala regional nuevos programas más concretos que partan de los anteriores, y hasta que se agote el límite presupuestario común. Cada uno de éstos, si es aceptado para votación, sería votado sólo por la región, país, sector, colegio mundial etc. concernidos. Esto se puede repetir hasta la escala local. En las propuestas de desarrollo integral o plurisectorial, los presupuestos se pueden elaborar planeando recoger diferentes cantidades de los diferentes presupuestos de los programas sectoriales aprobados en el nivel superior.
Finalmente, en cualquiera de estos niveles, el equipo de trabajo es en realidad una red con un mínimo de subequipos interdependientes en igualdad de condiciones, (por ejemplo 3-4 subequipos mínimo) y que representan diversidad en su origen (geocultural dentro de la zona concernida del proyecto, especialmente en territorios multiculturales, funcional - profesional. dentro de los diversos tipos de actores concernidos por ese problema, etc.). Esto, junto con la participación activa de la población local concernida para establecer los cambios necesarios sobre la marcha, en forma de consejos ciudadanos periódicos, etc. garantizará mejor la seriedad, seguridad y eficacia de cada proyecto, en el espacio y el tiempo.
Por supuesto esto cambia mucho de la idea de Marie Martin-Pecheux. Es sólo una alternativa para seguir con la discusión. Hasta pronto,
Germà
WP21 Alliance Forum on a World Parliament for the 21st Century
E-mail : world-parl@forums.alliance21.org
Fax 1 717 264 5036
Information, inscriptions, désinscriptions: germa@alliance21.org
|
|
|