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Re: Re: Del Foro Social Mundial, a la Asamblea Social Mundial?
Germà PELAYO
Tuesday, 29 April 2003
ººº Resumen: Existen dos vías de transformación mundial, la de los políticos
con margen de maniobra idealista después de la segunda guerra mundial, y
luego la de una sociedad civil fuerte pidiendo cambios en las llamadas
transiciones democráticas, la que hace falta ahora. Una sociedad civil
mundial organizada puede proponer un nuevo programa político mundial a
construir con muchas propuestas económicas, ecológicas, etc. que ya se están
debatiendo y experimentando. A cambio quizás obtenga sólo una democracia
parlamentaria pero ya es un paso. En cambio si orientamos el PM21 a
promocionar una cumbre política mundial que pida solamente esa democracia
parlamentaria, el apoyo de la sociedad civil será mínimo y por tanto la
capacidad de negociar también. Finalmente, una asamblea social mundial sólo
debería representar a quien quisiera verse representado en ella, como el
FSM. ººº
Querido Fernando,
Gracias por tu respuesta.
Mira, aquí estamos hablando de dos tipos de transformación político social,
la primera, ya se dio en la más inmediata posguerra de la IIGM. La
descomposición del tejido social y de la presión de las elites económicas,
permitió entonces a los políticos, liberados de esas ataduras, desarrollar
su idealismo, y poner en marcha instrumentos legales que llevaron a la
Comunidad Europea y a la ONU. No es el caso ahora pues la descomposición no
es tan generalizada (a escala mundial) como lo fue entonces.
La segunda es cuando, en determinados momentos históricos (sin una
descomposición social tan fuerte en todo el mundo) la sociedad civil
consigue articularse para pedir cambios y arrastrar tras de sí a toda la
ciudadanía. Entonces ocurre que ante la presión, los políticos hacen una
contrapropuesta, y si el acuerdo se consigue se pasa a un sistema más
democrático que el anterior. Es el caso de las transiciones a la democracia
en Europa Latina y del Este.
(Una tercera estrategia, la revolución por la violencia que desemboca en una
dictadura comunista, supongo que estamos de acuerdo en que no es de ningún
modo aceptable)
El realismo: se trata de proponer y pedir mucho entre muchos, para conseguir
lo que se pueda
Si existe ahora algún tipo de transformación social viable mundial es del
segundo tipo, la articulación de la sociedad civil. En España, la versión
descafeinada de democracia se consiguió porque la sociedad civil se había
organizado para pedir mucho más. Para conseguir algo hay que pedir mucho y
tienen que ser muchos pidiéndolo. Dadas las condiciones locales y mundiales
valió la pena en aquel momento, pues aun siendo descafeinada, nadie
cambiaría esa democracia por la dictadura anterior.
La sociedad civil actual en el mundo, es la única parte de la ciudadanía que
se moviliza para aportar soluciones a los graves problemas del mundo. Los
políticos no lo hacen suficientemente, y la elite económica está inmersa en
una competencia desenfrenada en la que cualquier posible buena iniciativa es
también rápidamente ahogada. El cambio ha de venir de la sociedad civil y
para ello esta ha de conseguir articular, consensuar, sintetizar y promover
sus propuestas alternativas en política, ecología, economía, sanidad,
alimentación, cultura, educación...
El verdadero desafío para nosotros entonces no es conseguir el dinero de
fundaciones sino el apoyo social. El apoyo social asegura posteriormente el
dinero de algunas fundaciones, mientras que lo contrario no es siempre,
incluso yo diría muy pocas veces, cierto.
Representar reivindicaciones concretas y no un legalismo vacío de contenidos
El apoyo social solo se obtiene si nuestro proyecto representa en primera
línea las reivindicaciones concretas de la sociedad y no un parlamentarismo
legalista vacío de contenido real. Sobretodo siendo que la democracia
parlamentaria está desprestigiada. Se trata de hacer entender a la sociedad
civil que para avanzar en una propuesta común hay que organizarse, y que la
única manera de conseguirlo es discutiendo democráticamente en una asamblea.
Para ello, todos los participantes deben tener la oportunidad de hacer que
el proyecto sea el suyo propio, pudiéndolo explicar con sus propias palabras
y respondiendo en primer lugar a sus intereses y su trabajo en tanto que
activistas.
La estrategia legalista (primero un PM, cuando se consiga ya lo llenaremos
de contenido) es en cambio inviable en el contexto histórico actual: la
sociedad civil no va a apoyar nuestro proyecto si no se convierte en * su *
proyecto, lleno de contenido, y en consecuencia los políticos no van a
tratar en serio una iniciativa que no reúna detrás la fuerza de buena parte
de la sociedad civil sino solamente a unos idealistas bienintencionados pero
pocos...
Es urgente que la sociedad civil consensue un programa político mundial de
cambio
Para fortalecer la sociedad civil, hay que articular y dar coherencia a un *
programa político mundial * de contenidos para el cambio * construido entre
sus actores más importantes *, que permitan consensuar y arrastrar el máximo
de personas y poder negociar más adelante desde una posición de fuerza.
Construir y consensuar un tal programa es un trabajo lento y a mi entender,
la Alianza, dando voz a la sociedad civil durante años, es lo que está
intentando hacer.
Actualmente pueden visitar y participar por ejemplo en las páginas de
en que las propuestas que los
talleres presentados en Lille están siendo votadas por los demás aliados.
Este ejercicio deliberativo es una forma de difundir y modelar a la vez ese
futuro programa. Un trabajo parecido debería idearse, discutirse y ser
reapropiado más allá de la red Alianza por el conjunto de la sociedad civil,
tanto presencial como virtualmente. Los puntos que aparecen muestran que
realizar el programa es perfectamente posible, hoy día la sociedad civil
tiene suficientes teorías, propuestas, experiencias, etc. que juntas pueden
ser una alternativa no sólo al desequilibrio e injusticia económica sino al
engaño de la democracia liberal.
La legitimidad democrática de la sociedad civil se basa en lo siguiente: la
soberanía reside en el pueblo, éste la ha delegado a una clase política que
sistemáticamente no la representa, entonces debe tomarla de nuevo. En la
medida en que no existe un movimiento de * toda * la ciudadanía para retomar
esa soberanía, la articulación y recomposición de la sociedad civil, en
tanto que parte activa de la ciudadanía, movilizada para la construcción de
un programa político para la resolución de nuestras necesidades básicas, es
suficientemente representativa. Solo necesita poder acordar, articular,
promover un programa común en un espacio asambleario.
La asamblea representaría a todo el que quiera ser representado. Los
políticos han demostrado representar sólo a quienes les pagan
Una Asamblea Social Mundial no sería entonces un parlamento pretenciosamente
representativo de toda la ciudadanía sino un espacio ciudadano de
participación creciente en el que ese programa se fuera construyendo y
consensuando. Se debería llamar * asamblea *, creo yo, porque sería un
espacio de deliberación democráticamente organizado, y no solamente un
espacio o foro de manifestación de alternativas desconectadas, como hasta
ahora ha sido el FSM. Las decisiones tomadas representarían únicamente a
todos aquellos que se quisieran sentir representados, mientras más sean
estos, más representativo será. Esto ya es mucho si tenemos en cuenta que
muchos políticos demuestran que en gran medida no se representan más que a
ellos mismos y a quienes les pagan.
Entonces, solamente encontraremos apoyo de la sociedad civil si somos
capaces no sólo de poner cada una de * sus * reivindicaciones en primera
línea de * nuestro * proyecto, sino además de hacer un fuerte trabajo de
mediación entre sus reivindicaciones a veces rivales, intentando que
entiendan que negociar en un espacio asambleario es la única salida adelante
del FSM en los próximos años. Una mediación activa entre los actores del FSM
significa mucho más que montar allí un taller, entre miles de talleres, y
deberíamos planearla y prepararla con mucha antelación, esmero, ilusión y
reflexión colectiva.
En un foro político mundial la sociedad civil no tendría autonomía para
organizarse
Yo no digo que no haga falta un foro político mundial, cumbre sobre
gobernanza, etc. Pero no es suficiente, ni creo que para nosotros
prioritario dirigir nuestro primer esfuerzo en esa dirección, pues repetiría
las limitaciones de las anteriores cumbres mundiales. En un espacio así la
sociedad civil podría expresar sus demandas desconectadas, pero no
articularse para presentar propuestas comunes propias pues al * jugar en
terreno contrario * (demasiada presencia humana y financiera de políticos y
empresarios, como en cumbres organizadas por la ONU) su autonomía se vería
mermada para construir un programa común, y repito, con una sociedad civil
mundial débil y dividida sin un programa para un cambio político, no hay
cambio posible. Tampoco digo que algunos políticos no puedan participar en
la construcción de este programa, lo que hay que evitar es una apropiación
institucional del proceso.
Gracias por vuestra atención y perdón por haberme alargado tanto.
Germà Pelayo
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