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Pierre Calame

La segunda etapa de la Alianza

Primera aportación a una reflexión colectiva

19 de febrero de 2003

Índice

A/ La primera etapa de la Alianza: un intento de fijar perspectivas ....................................... 4
1. Los primeros pasos (1994-1997) .................................................................................. 5
2. Los intentos de estructuración (1998-1999) ................................................................... 6
3. La elaboración de los "cuadernos de propuestas"; la preparación y la celebración de la Asamblea Mundial de Ciudadanos (2000-2001) ............................................................................................................................. 8
B/ La fuerza y los puntos débiles de la Alianza en la actualidad con respecto a la evolución de los retos del mundo .................................................................................................. 9
1. La fuerza .................................................................................................................... 9
2. Los puntos débiles ...................................................................................................... 11
C/ Perspectivas para la segunda etapa de la Alianza (2003-2010) ............................................................................................................................. 13
a) Una segunda etapa de 7 años que concluirá con la celebración de un parlamento mundial de ciudadanos ................................................................................................................ 13
b) Un cambio de nivel que conducirá a un gran aumento de las alianzas .............................. 13
c) El establecimiento de una gobernanza de la Alianza realmente adaptada a su propia naturaleza e inspirada en los principios comunes de gobernanza ........................................ 14
d) La prosecución del trabajo de conformidad con la vía geocultural, socio-profesional y temática ........................................................................................................................ 15
e) Una estrategia diversificada destinada a valorizar el potencial de las propuestas derivadas de los cuadernos de propuestas y de la Asamblea Mundial ............................................... 15
f) La ampliación de los grupos socio-profesionales ............................................................ 16
g) El desarrollo de Asambleas locales, nacionales o regionales de ciudadanos ................... 16
h) La difusión, la valorización y la transposición de la carta ................................................ 17
i) La consolidación de un sistema de información que saque partido de la experiencia derivada de la primera etapa ........................................................................................... 17
j) El desarrollo y la difusión de las herramientas y métodos al servicio de la democracia ...... 18
k) La acción concertada dirigida hacia los medios de comunicación, las instituciones y los poderes públicos ........................................................................................................... 19
l) La valorización de las complementariedades con los foros internacionales y, principalmente, con los foros sociales ............................................................................. 19
m) El compromiso de la fundación con respecto a las cuestiones que resultan más difíciles de mantener y financiar .................................................................................................. 20


La segunda etapa de la Alianza

Primera aportación a una reflexión colectiva

A/ La primera etapa de la Alianza: un intento de fijar perspectivas

La Alianza por un mundo responsable y solidario, que en 1999 pasó a llamarse Alianza por un mundo responsable, plural y solidario para dejar muy claro que la misma seguía privilegiando la relación existente entre unidad y diversidad, nació en 1994 y se fue ampliando con la adhesión de personas e instituciones de diversos países y ámbitos a la "plataforma para un mundo responsable y solidario", a la que se terminó de dar forma en diciembre de 1993. La plataforma propiamente dicha fue el fruto de una larga labor intercultural que llevó a cabo el Grupo de Vézelay entre 1998 y 1993.

La financiación de los trabajos del Grupo de Vézelay corrió a cargo de la FPH, que asimismo apoyó el nacimiento y posteriormente el desarrollo de la Alianza.

Desde el principio, la Alianza se ha fijado una vocación, métodos y un calendario.

Una vocación: ayudar a definir y aplicar los grandes cambios que la plataforma ya había descrito como inevitables.

Métodos:

1.   Promover una gestión gradual en la que se potencie en todo momento la relación entre la diversidad y la unidad, entre lo local y lo global y para ello combinar tres enfoques, tres "vías": la vía "geocultural", que simboliza la diversidad de contextos, la vía "socio-profesional", que representa la diversidad de medios socio-profesionales y la vía "temática", símbolo de la diversidad de los retos existentes.

2.   No limitarse a analizar y a denunciar; ir más allá: elaborar propuestas basándose en realidades, innovaciones y experiencias concretas.

3.   Mantener un diálogo permanente entre las tres vías y entrelazar las diferentes propuestas, esfuerzo que refleja la interdependencia de los problemas y de las estrategias de cambio.

Un calendario: la plataforma propuso que se organizara una "Asamblea de ciudadanos de la tierra" en el año 2000. En la práctica, se organizó una "Asamblea mundial de ciudadanos" en 2001.

Desde el principio, la vocación, los métodos y el programa de la Alianza han sido el reflejo de un estilo y una filosofía característicos, a partir de los cuales se ha tenido que "inventar la Alianza caminando".

 

A lo largo de esta primera etapa de "fundación" de la Alianza (1994-2002), cabe distinguir tres períodos:

 

·    los primeros pasos (1994-1997) ;

·    los intentos de estructuración (1998-1999) ;

·    la elaboración de los cuadernos de propuestas; la preparación y la celebración de la Asamblea mundial de ciudadanos (2000-2001).

1.  Los primeros pasos (1994-1997) 

Es una época de abundancia y expansión. Tras constatar el interés inicial que suscita la plataforma (en muy poco tiempo se cuenta con signatorios pertenecientes a más de 80 países y la plataforma se traduce a muchos idiomas), se hace patente la necesidad de pasar de la adhesión a un texto a la realización de un trabajo y a la fijación de compromisos en común. Cada "grupo local" busca su forma de trabajo, surgen los primeros "grupos socio-profesionales" (cabe destacar al "grupo de jóvenes"), la "vía temática" adopta una estructura formada por numerosos talleres y es la que pasa a ser operativa con mayor facilidad. Cada taller se encuentra bajo la responsabilidad de un animador, cuya elección corre, por lo general, a cargo de la FPH, que financia el proceso. Tomando como base una zona geográfica y un ámbito socio-profesional de dimensiones variables, el animador reúne a un grupo de expertos o personas interesadas en una cuestión determinada. A través de una serie de encuentros, los diferentes "miembros del taller" llegan a conocerse mejor entre sí.

Desde el principio, la Alianza no ha querido ser un movimiento tradicional, con afiliados, órganos, una doctrina ni una identidad muy marcada. Según una fórmula muy en boga en esta primera época, "la Alianza no cerrará sus puertas porque no tiene ninguna". La Alianza pretende crear un "ser vivo y colectivo", que actúe como algo entre una red (que no se fija objetivos comunes y potencia el intercambio) y un movimiento, consolidado gracias a una identidad propia y a una serie de estatutos. Quienes iniciaron el proceso de creación de la misma, quienes la imaginaron, quienes dibujaron los primeros esbozos, quienes expusieron la vocación, los métodos y el calendario de la misma, en una palabra, sus fundadores, básicamente la FPH y un cierto número de antiguos miembros del "Grupo de Vézelay", han querido que la Alianza equivalga a un proceso de trabajo colectivo que una a los "aliados"

-categoría inevitablemente imprecisa- y propicie el trabajo conjunto de personas e instituciones en un medio donde prevalezcan la tolerancia y la eficacia.

La aparición de los primeros retos, contradicciones y dificultades no se hace esperar. Así, quedó patente:

·    la diferencia existente entre las aspiraciones de los primeros aliados, ya que algunos eran partidarios de convertir a la Alianza en un auténtico movimiento social mientras otros preferían potenciar el trabajo de los expertos;

·    la poca visibilidad de la Alianza, incapaz de por sí de tomar la palabra, de tomar partido, de manifestarse;

·    la dificultad en conseguir que se entienda la naturaleza de la Alianza;

·    la insuficiente diversidad socio-profesional de los aliados, universitarios o militantes de ONGs principalmente;

·    el lugar y el poder de la FPH con respecto a la animación y la orientación de todo el proceso; la FPH aporta la mayor parte del apoyo financiero necesario para el funcionamiento de todo el engranaje; al no ser una institución propiamente dicha ni disfrutar de suficiente visibilidad, la Alianza tiene que enfrentarse a numerosos obstáculos que dificultan la obtención de recursos económicos complementarios o alternativos.

Esa primera etapa se termina con la celebración de la primera asamblea mundial de la Alianza, que tuvo lugar en Bertioga en 1997. En este encuentro quedan plasmadas tanto la fuerza como los puntos débiles de la Alianza. La fuerza podría desglosarse así: una gran diversidad geocultural y temática, entusiasmo y métodos de trabajo, esbozo de propuestas, una autonomía cada vez mayor de los grupos locales y talleres, primeros casos de cofinanciación. Los inconvenientes son los siguientes: aplicación de criterios poco definidos o falta de transparencia a la hora de elegir a los participantes, las divergencias que surgen entre los organizadores con respecto a los objetivos y la idoneidad de los métodos propuestos.

2.  Los intentos de estructuración (1998-1999)

A lo largo de la segunda etapa, la Alianza se va configurando a través de dos tipos de iniciativas: las destinadas a concretar y desarrollar los instrumentos de comunicación y las que contribuirán a la organización colectiva y al establecimiento de la gobernanza de la Alianza.

La puesta a punto de instrumentos comunes de comunicación, medida que posibilita el diálogo entre los aliados y aporta visibilidad a la Alianza, se tiene en cuenta desde el principio y da lugar a la creación de un primer boletín de enlace. No obstante, debido a la gran cantidad de material que se baraja, así como a la diversidad de los dispositivos que se emplean, a partir de 1998 es necesario pasar a otro nivel. Así, la Alianza se beneficia de las ventajas que ofrece Internet, instrumento que se convierte rápidamente en un medio de comunicación imprescindible habida cuenta del marcado carácter internacional del mismo, factor que propicia la aparición de todo un abanico de posibilidades y supone un nuevo impulso para el proceso de estructuración de una "sociedad civil mundial"; de ahí que la FPH financie la creación y el mantenimiento de la revista Caravana, en tres idiomas. Contribuye, asimismo, a la creación y a la organización del sitio web de la Alianza y empieza a financiar el desarrollo de instrumentos de comunicación a distancia que actúan como complemento de Internet: un directorio de aliados, bases de datos documentales y los foros que empiezan a celebrarse por la red.

Esta puesta a punto de los medios de comunicación es de vital importancia para la continuidad de la Alianza aunque también hay que señalar que el coste de funcionamiento de los mismos va en aumento.

La organización colectiva de la Alianza corre en esa época a cargo de un número relativamente pequeño de aliados, probablemente menos de 200, y en ciertos casos, no superando la treintena. Sin embargo, se trata de los aliados más comprometidos, de los más activos, y por eso plantean la cuestión relacionada con la orientación colectiva de la Alianza de manera más explícita que los demás. De hecho, esta cuestión resulta ser muy peliaguda, por no decir conflictiva, debido a una serie de motivos vinculados a la originalidad por la que se caracteriza de la Alianza:

·    La transformación de la Alianza en una institución, con órganos de dirección y normas, corre el riesgo de alterar la naturaleza intrínseca de la Alianza, de que se aísle, de que merme el pluralismo que la caracteriza y de que, al actuar así, pierda relevancia y deje de ser útil.

·    La formalización de las funciones que deben desempeñarse pone de manifiesto que la institucionalización de cada una de ellas supone una empresa difícil y exige tiempo y dinero.

·    Hasta ahora, la fuerza de la Alianza ha residido en su acción continua, la cual ha sido posible gracias a la existencia de un método y un calendario, aportaciones de la FPH; los aliados se han incorporado a la Alianza al estar de acuerdo con este planteamiento. La continuidad que caracteriza a la Alianza corre el riesgo de verse alterada por los órganos de dirección de la institución que podría ver la luz.

·    En caso de que se procediera a la institucionalización de la Alianza, la FPH continuaría haciéndose cargo del "poder y del dinero", por lo menos durante cierto tiempo. De hecho, a petición de los primeros aliados, en 1996 la FPH expresó de manera explícita el papel que estaba dispuesta a desempeñar en la Alianza. Se comprometía a apoyar a la Alianza hasta la celebración de la Asamblea mundial (incluido el término de la misma), prevista para 1999-2000; financiaría con prioridad "lo más difícil", o sea, el desarrollo de nuevos grupos socio-profesionales que abarcaran ámbitos muy diferentes de los que constituyen la mayoría en el seno de la Alianza; apoyaría la organización de la Asamblea mundial. ¿Qué sucedería si las prioridades de la FPH y las de los nuevos órganos jurídicos divergieran?

No conseguimos superar esas contradicciones. Los largos debates de 1998 desalentaron a algunos aliados, decepcionados al ver que en la Alianza surgían las mismas tensiones que caracterizaban al mundo asociativo y sindical, tensiones que habían creído poder evitar. Por ello, los debates desembocan en una solución satisfactoria sólo en parte: la Alianza no se someterá a ningún proceso de institucionalización y, por lo tanto, la misma no contará con ningún miembro formal ni órganos de dirección; sin embargo, los aliados elegirán mediante votación, a partir de una lista de candidatos a los que desconocen por lo general, a un equipo internacional de facilitación (EIF), compuesto, además, en parte, por empleados de la FPH.

Cuando este equipo empezó a promover unas prioridades que no coincidían con las de la FPH se llegó a un estancamiento. La visibilidad de las perspectivas perdió nitidez y la sospecha se hizo tangible. Estas tensiones y contradicciones no impidieron que el trabajo de la Alianza siguiera adelante, que se continuaran elaborando propuestas, ni que se fueran perfilando los diferentes métodos.

Durante ese período el contexto internacional experimentó un cambio. Si bien es cierto que al principio la Alianza se encontraba sola al frente de su proyecto de estructuración gradual de una sociedad civil mundial, al cabo de cierto tiempo, se unieron a ella e incluso la superaron muy rápidamente -por lo menos en número y visibilidad- movimientos asociativos de corte más clásico, como ATTAC, cuyo éxito acaparador dejó patente las ansias de oponer una resistencia colectiva a una "globalización neoliberal" que iba ganando terreno sin ningún obstáculo.

Muchos otros movimientos ya existentes experimentan la necesidad de recurrir a nuevas formas de coordinación con el fin de dotar a esta resistencia de mayor eficacia. El éxito de la campaña ciudadana contra la negociación relativamente secreta del AMI (Acuerdo Multilateral de Inversión), el éxito de las iniciativas internacionales de boicot, el impacto considerable que registran las manifestaciones de Seattle contra la OMC en los medios de comunicación demuestran, por otro lado, que el desarrollo de Internet supone un cambio del orden político y social, permite que se lleven a cabo a nivel mundial iniciativas surgidas de la coordinación efímera de movimientos sociales y ONGs. La convocatoria y el éxito del primer Foro Social Mundial de Porto Alegre en enero de 2003 canaliza todas estas esperanzas

Estas nuevas estructuras y formas de acción llevan a redefinir el lugar que ocupa la Alianza dentro del conjunto formado por las diferentes dinámicas de construcción de una sociedad civil mundial. Por un lado, éstas ejercen una atracción considerable sobre muchos de los aliados debido a la visibilidad y a la militancia que las caracteriza. Por otro lado, permiten aclarar qué lugar ocupa la Alianza, que hasta ese momento se encuentra dividida entre las aspiraciones dispares de los aliados. La Alianza, que representa un proceso de elaboración de propuestas, actúa como complemento de estas otras dinámicas y no como competidora.

Con la afirmación de esta especificidad se hace hincapié en las características específicas de la Alianza: duración, insistencia en los métodos, la voluntad de elaborar propuestas coherentes, la búsqueda de diálogo, la voluntad de reflejar la diversidad del mundo entero. 3.  La elaboración de los "cuadernos de propuestas"; la preparación y la celebración de la Asamblea Mundial de Ciudadanos (2000-2001)

Cuando en el otoño de 1999 el Equipo Internacional de Facilitación (EIF) anuncia una serie de prioridades divergentes con respecto a las que se fijaron en un principio y cuyo cumplimiento formaba parte de los compromisos de la FPH, se entró en una crisis, que se materializó con un rechazo por parte de la FPH a la hora de votar el presupuesto de apoyo al desarrollo de la Alianza en 2000. A resultas de una nueva reunión del EIF celebrada en la primavera del año 2000, se elabora un ambicioso plan operativo para el año 2000 y el 2001, lo cual implica un gran esfuerzo de diversificación de los grupos socio-profesionales, la normalización de los métodos de trabajo, el establecimiento de un calendario muy apretado que debe respetarse para redactar un gran número de cuadernos de propuestas, la elaboración de proyectos de cartas éticas específicas para los diferentes sectores que intervienen en el proceso, sin olvidar la organización de la Asamblea Mundial de Ciudadanos prevista para el mes de diciembre de 2001, que corre a cargo de la Alianza pero que implica de forma muy directa a la FPH. Esta asamblea pretende ser el reflejo de la diversidad mundial y su composición dista mucho de asemejarse a la de la Alianza tanto desde un punto de vista geográfico como sociológico. No se trata ni mucho menos de una "Asamblea de aliados", compuesta de delegados, sino de una Asamblea que marca el inicio de una nueva etapa para la Alianza.

Quienes se esforzaron más por el mantenimiento de la autonomía de la Alianza interpretaron este plan operativo como una estratagema por parte de la FPH y mía, en particular, para tomar de nuevo las riendas. Se me acusa de ejercer el poder en solitario.

Ese clima no impidió que el 2000 y el 2001 fueran años sumamente intensos y productivos. La diversificación de los grupos socio-profesionales y las regiones del mundo introdujo nuevos puntos de vista aun cuando los grupos resultantes adolecieran de la fragilidad propia de las creaciones artificiales. La redacción de los cuadernos de propuestas obliga a proceder con rigor. La confrontación de los cuadernos permite vislumbrar las principales acciones estratégicas destinadas a materializar el cambio. La organización de la Asamblea amplia las redes considerablemente y da lugar a numerosas innovaciones metodológicas, especialmente mediante el uso de representaciones cartográficas. A pesar de las dificultades, la Asamblea propiamente dicha permite hallar puntos de convergencia insospechados, así como discutir de la creación de una base ética común, que se convirtió en la Carta de responsabilidades humanas. En vista de todas estas ampliaciones, el sitio web de la Alianza experimenta un auge considerable. Las técnicas de diálogo a distancia a través de Internet se diversifican y se van perfeccionando.

Con la Asamblea mundial de ciudadanos se dan por concluidos los compromisos morales que la FPH había contraído desde el principio con respecto a la Alianza. Así, en el año 2002 la FPH inaugura un "período sabático" que había ido difiriendo y que va a brindarle la ocasión de hacer balance de su actuación y de definir las directrices que marcarán su trayectoria durante el período comprendido entre el año 2003 y el 2010, lapso de tiempo que podría coincidir con la segunda etapa de la Alianza.

En cuanto finaliza la Asamblea mundial, la FPH deja bien clara su postura:

·    Durante la segunda etapa de la Alianza, no tiene intención de desempeñar el papel central y de impulsora que asumió durante la primera etapa: los centros de iniciativa y las fuentes de financiación deben ampliarse. Cansada de que la acusen de intentar hacerse con el poder, la FPH sólo desea aportar su participación en aquellos casos en que su intervención se considere legítima.

·    La segunda etapa de la Alianza constituye, por consiguiente, una "página en blanco" que debe ir llenándose con la participación de todos.

·    No obstante, la FPH no abandona una dinámica que ella misma se ha comprometido a hacer realidad y, como muestra de este compromiso, en abril del año 2002, el Consejo de Fundación aprueba una serie de presupuestos destinados a potenciar un "llamado a iniciativas" y aportar un respaldo financiero a quienes deseen llenar esta página en blanco. A fin de evitar que las relaciones demasiado personalizadas influyan en la asignación de fondos destinados a animar los talleres y redes socio-profesionales y organizar encuentros, como ocurrió en la tapa precedente, la FPH expone en la web los criterios que rigen la elección de beneficiarios y hace públicas las subvenciones otorgadas. Ese mismo deseo de transparencia se pone de manifiesto en el apoyo que ofrecen a los talleres del polo "socio-económico", que siguen funcionando activamente.

B/ La fuerza y los puntos débiles que la Alianza posee en la actualidad con respecto a la evolución de los retos mundiales: 1. La fuerza

a)   La necesidad de construir una sociedad civil y mundial capaz de concebir y llevar a cabo grandes cambios se va confirmando día a día, hecho que se corrobora a través de la existencia, el éxito y las limitaciones de los Foros Sociales. La formación de una "coalición anti-globalización" deja patente la capacidad de resistencia pero esta resistencia está abocada al fracaso si no se transforma en una "alianza a favor de otro tipo de mundialización. Ahora bien, las "coaliciones anti" y las "alianzas pro" no se rigen por la misma lógica. Resulta más fácil enfrentarse a un enemigo común que elaborar alternativas creíbles. Ahora más que nunca, es imprescindible sacar adelante el "proyecto de formación de alianzas", con todo lo que ello implica: trabajo duradero, aceptación de la diversidad, confrontación de puntos de vista, elaboración de propuestas comunes y estrategias para ponerlas en práctica. En mi opinión, la Alianza está más de acorde con la actualidad, tiene una mayor capacidad anticipadora y resulta más necesaria ahora que en ningún otro momento. La obstinación con la que hemos defendido estas ideas año tras año, el bagaje que hemos ido acumulando al reflexionar largo y tendido, la presencia destacada en foros mundiales con objeto de aportarles propuestas y ayudarles a organizarse le dan a la Alianza una validez moral cada vez mayor. Sean cuales sean los límites y las contradicciones resultantes, se trata de un empeño sin igual en todo el mundo.

b)   La "Carta de Responsabilidades Humanas" puede convertirse en un documento de referencia por la forma en que se elaborado y las reflexiones que han llevado a cabo los diferentes grupos socio-profesionales. No puede existir gobernanza alguna sin una referencia ética común. Las interdependencias existentes entre las sociedades y con la biosfera sirven para ir inculcando la definición no restrictiva de la responsabilidad en la que se basa la carta.

c)   La primera etapa de la Alianza ha permitido construir un verdadero prototipo, un modelo a escala reducida del diálogo en el seno de una sociedad mundial. La Asamblea mundial de ciudadanos ha servido de símbolo de esa sociedad dada la diversidad de los participantes y la manera en que se ha ido desarrollando, como si se tratara de un itinerario, un atajo a la hora de entablar el diálogo que tiene que prevalecer en el seno de cada ámbito socio-profesional, entre diferentes ámbitos, entre regiones del mundo, entre retos. Este prototipo ha permitido explorar los límites de dicho diálogo y poner a prueba diversas opciones a fin de encontrar respuestas adecuadas, por lo que puede decirse que ha cumplido su cometido. Ahora con este prototipo podemos plantearnos un cambio y actuar a otra escala.

d)   Los 60 cuadernos de propuestas y los trabajos de la Asamblea Mundial de Ciudadanos permitieron fijar las características principales y las prioridades de un "Agenda para el siglo XXI", así como enunciar los cambios importantes que debían llevarse a cabo. El trabajo de síntesis de estos sesenta cuadernos permitió poner a prueba las herramientas metodológicas, y como los cuadernos fueron tema de reflexión por parte de todos los aliados también se pudo poner a prueba otro tipo de herramientas.

e)   Durante el período 2000-2001, el enfoque socio-profesional permitió una ampliación considerable de la diversidad social y profesional de nuestra dinámica; así, se constituyeron grupos de trabajo formados por militares, juristas, sindicalistas, empresarios, ingenieros, economistas, accionistas, representantes locales, etc., con lo que se aportó una nueva dimensión al núcleo de la Alianza.

f)    La idea de un proceso pensado a largo plazo, dotado de un protocolo de trabajo estable y plazos bien delimitados sin que por ello se recurra a la institucionalización del mismo resulta más natural ahora que en 1994. Internet también se desarrolló siguiendo la misma lógica. En los Foros Sociales continentales y mundiales se comparten los mismos puntos de vista sobre ciertos temas. La necesidad de crear para este tipo de "ente colectivo nuevo" un nuevo marco de reflexión y gobernanza, diferente de las referencias políticas, sindicales o asociativas tradicionales, empieza a ponerse de manifiesto.

g)   Aceptamos el importante reto que suponía la puesta a punto una serie de sistemas de información en varios idiomas entre los aliados y con el mundo exterior. Disponemos simultáneamente de herramientas técnicas adaptadas (organización del sitio Web, foros electrónicos, bases de datos gestionadas a distancia) y de una capacidad importante de aprendizaje: la mayoría de estas herramientas se han sometido a un proceso de perfeccionamiento en varias ocasiones y para gestionarlas se cuenta con personas preparadas capaces de transmitir estos conocimientos. El equipo cartográfico que entró en acción con ocasión del tercer Foro Social Mundial y el equipo de escritores públicos (DPH) que intervino en la Asamblea Mundial de Ciudadanos son un buen ejemplo de ello.

h)   El llamado a iniciativas que lanzó la FPH en la primavera del año 2002 para ayudar a los que quisieran empezar a llenar "la página en blanco" de la segunda etapa de la Alianza, alcanzó un éxito destacado. Las respuestas al llamado recubren las diferentes facetas de la Alianza: la difusión y transposición de la carta de responsabilidades humanas, la organización de asambleas regionales o nacionales de ciudadanos, la organización de sistemas de información para registrar las innovaciones, el desarrollo de los grupos socio-profesionales, el estudio en profundidad de las propuestas temáticas. Las respuestas muestran igualmente que los aliados más veteranos de la Alianza son conscientes de que es preciso dejar de contar únicamente con los recursos de la FPH. Las respuestas también han permitido descubrir a nuevos colaboradores.

i)    Cerca de un 40% de las personas que participaron en la Asamblea Mundial respondieron a los cuestionarios de evaluación de Lille aunque para muchos de ellos se trataba de su primer contacto con la Alianza. Por consiguiente, es probable que la diversidad social, profesional y cultural del mundo que ha quedado plasmada en la Asamblea siga estando representada de forma continuada si se realiza un esfuerzo constante en este sentido. La idea de celebrar un Parlamento Mundial de Ciudadanos en el año 2010 despierta mucho interés y ya no me parece utópica a condición de que se empiece a pensar en la forma que adoptará el mismo, así como a debatir la cuestión inmediatamente.

j)    La crisis mundial que atravesamos en la actualidad, provocada por el unilateralismo de George Bush, pone de manifiesto la necesidad imperiosa de poner en marcha una gobernanza mundial legítima, democrática y eficaz que los gobiernos de los diferentes estados no son capaces ni tan solo de concebir. En esas condiciones, las perspectivas que hemos empezado a esbozar son de candente actualidad: si ese gobierno democrático mundial del que hablamos tarda en llegar, la función de diálogo, de concertación, de elaboración de propuestas y de mediación de una sociedad mundial organizada es irremplazable. 2. Los puntos débiles

a)   Persiste la separación entre los aliados y entre las distintas iniciativas. Debido a la distancia y a la dispersión de los puntos de interés, los aliados no se comunican mucho entre sí. A menudo, el llamamiento al diálogo no suscita muchas reacciones, muchas veces por falta de tiempo. A pesar de lo que indica su nombre, la Alianza aparece a menudo como una yuxtaposición de personas, de movimientos y de iniciativas unidos por una serie de razonamientos, intuiciones y aspiraciones comunes pero que no por eso forman un auténtico tejido social vivo. Las prioridades y las limitaciones de unos y otros son demasiado diferentes para que actúen fácilmente de manera conjunta. El ejemplo de los talleres del polo socio-económico, en los que se ha llevado a cabo un verdadero trabajo de interconexión y de transversalidad, ponen de manifiesto que el aislamiento no se rompe por sí solo; esto sólo se consigue con acciones enérgicas, métodos, y medios humanos y económicos en las proporciones adecuadas.

b)   Desde hace un año, la comunicación entre los aliados se ha apoyado demasiado en Internet y el sitio web por falta de tiempo, recursos humanos y dinero. Durante este período intermedio nos hemos visto obligados a interrumpir la publicación de la revista Caravana. Quienes la recibían gratuitamente no han querido contribuir a la financiación de la misma como se ha podido constatar tras el fracaso de la campaña de subscripción. También hemos interrumpido temporalmente el boletín "¿qué hay de nuevo?" que servía para informar con asiduidad a los aliados de cuáles eran las actividades en curso. La información pasa por la FPH, que sigue desempeñando un papel central en las tareas de redifusión. Si bien al principio el correo electrónico parecía ser una herramienta adaptada a nuestras necesidades, el éxito acaparador del mismo se ha convertido en un punto débil. Todos los que tienen acceso al correo electrónico reciben avalanchas de mensajes. En esas condiciones resulta difícil conseguir que la información relativa a la evolución de la Alianza sobresalga si no está bien estructurada ni resumida. En cuanto a Internet, cabe decir que se adapta bien a la necesidad de estructurar la información pero acentúa la fractura numérica entre quienes disfrutan de un acceso a Internet fácil y económico y quienes no disponen de las mismas facilidades. Internet tampoco resulta adecuado para divulgar información con regularidad. A partir del momento en que la FPH decide dejar de apoyar la publicación de los boletines informativos, la Alianza tiende a disgregarse.

c)   Esta constatación pone de relieve otros dos hechos: el costo de funcionamiento, del "mantenimiento" de la Alianza y la postura pasiva de muchos de los aliados con respecto a dicho funcionamiento. El mantenimiento de un sistema de información estructurada y multilingüe que asocie a la vez información de fondo, como los cuadernos de propuestas, experiencias o información que debe irse actualizando, como las direcciones de los aliados, noticias de actualidad y espacios de debate, representa un costo fijo de funcionamiento y de mantenimiento. Para reducirlo es preciso que todos los aliados desempeñen un papel activo en la elaboración y la estructuración de la información aunque hay que reconocer que lo normal es que los gastos de funcionamiento corran a cargo de la FPH.

d)   El voluntarismo con el que la FPH se comprometió a intervenir en la formación de los grupos socio-profesionales, en la preparación de los cuadernos de propuestas y en la preparación de la Asamblea Mundial suscitó incomprensión por parte de muchos aliados. Esta estrategia ya se les había expuesto y explicado a todos en 1996 pero dicha explicación no bastó. Sin lugar a dudas, la posición central de la FPH en el seno de la Alianza ha provocado muchas confusiones. Tampoco se ha interpretado adecuadamente la relación existente entre los cuadernos de propuestas y los debates en el seno de la Asamblea Mundial de Ciudadanos. La preparación de la Asamblea Mundial generalizó la aplicación y el respeto de un calendario, condición esencial para la producción de los cuadernos de propuestas. El objetivo de la Asamblea no era debatir sobre esos cuadernos sino establecer un diálogo intercultural e interprofesional mucho más amplio. En ese caso tampoco bastaron las explicaciones por escrito. Muchos de los aliados habrían preferido que la Asamblea mundial de ciudadanos fuera una especie de Asamblea general de aliados y que las discusiones en el seno de la Asamblea tuvieran como punto de partida los cuadernos de propuestas. Por consiguiente, es preciso aliviar la amargura que algunos han experimentado y reflexionar sobre cómo deben enfocarse en el futuro las discusiones relativas a las estrategias planteadas.

e)   Sin lugar a dudas, el aislamiento y la novedad son los factores que han hecho que los cuadernos de propuestas y el esfuerzo de sintetizarlos con objeto de determinar las prioridades comunes que deben ponerse en práctica en el siglo XXI no hayan sido bien asimilados por todos los aliados. Por un lado, pocos son los que disponen de tiempo y capacidad para absorber todo el material existente y hacer su propia síntesis. Por otro lado, no todos están dispuestos a adoptar y hacer suya una síntesis que haya corrido a cargo de la fundación (en el caso del trabajo sobre los cuaderno de propuestas), o a mi cargo (en el caso de la síntesis de la Asamblea Mundial de Ciudadanos). Aún no hemos encontrado la manera de pasar colectivamente de la etapa de diagnóstico compartido a la de propuestas compartidas. De hecho, aun cuando existe un dispositivo estructurado de elaboración colectiva de síntesis, como ocurre en el caso del polo socio-económico, resulta difícil conseguir que todos hagan suyas las conclusiones. Llegar a esta asimilación colectiva es uno de los principales desafíos de la segunda etapa.

f)    El enfoque temático es el más sencillo. Hasta ahora, el enfoque geocultural, con la formación de grupos locales o regionales, exceptuando el caso notorio del grupo de Sao Paulo, no ha sido concluyente. Por citar un ejemplo, no supimos establecer un enlace adecuado entre la Caravana africana y los aliados presentes en los diferentes países que formaban parte del recorrido. Tampoco hemos sabido mantener los lazos que se crearon en la Asamblea Continental Europea y que parecían bastante prometedores.

g)   ¿Acaso la Alianza consiste sólo en pronunciar bonitos discursos? ¿Es incapaz de dar lugar a acciones concretas que lleven a la transformación? ¿Que relación existe entre una reflexión a nivel mundial y las acciones locales? A lo largo de la primera etapa de la Alianza, se ha llevado a cabo el esfuerzo de actuar teniendo en cuenta las experiencias e innovaciones que nos rodean, teniendo en cuenta acciones concretas, a fin de realizar una puesta en común de las mismas y elaborar perspectivas más amplias; no obstante, la falta de institucionalización de la Alianza a nivel local ha frenado la visibilidad de los compromisos de las diferentes partes y esto ha impedido que la Alianza haya expuesto un punto de vista común. Muchos aliados han sufrido por ello, y ahora que ya se han elaborado los cuadernos de propuestas, el reto que se nos plantea es traducir estas propuestas en estrategias de cambio y en acciones locales.

h)   La idea de concebir un modo de funcionamiento que sea diferente del de los movimientos asociativos políticos o sindicales tradicionales seguramente cuenta con más partidarios ahora que hace tres años; en todo caso, la cuestión de la gobernanza de la Alianza sigue pendiente.

i)    Asimismo, está sobre el tapete la cuestión relativa al lugar que debe ocupar la FPH en el seno de la Alianza. La FPH ha manifestado su voluntad de no "dejar de lado" a la Alianza. Cree que tiene el deber de asumir una responsabilidad moral por lo que se refiere al proceso que ella misma ha creado e impulsado en gran medida. En un plazo muy breve, la FPH va a precisar cuáles son sus orientaciones y prioridades con respecto a la Alianza. Es su deber, pero si los aliados no aportan una visión coherente con miras a la segunda etapa, la FPH tendrá que definir su estrategia por su cuenta, y, de momento, esta visión aún no ha aparecido.

C/ Perspectivas para la segunda etapa de la Alianza (2003-2010) a) Una segunda etapa de 7 años que concluirá con la celebración de un Parlamento Mundial de Ciudadanos

La Alianza se da un segundo plazo de siete años que culminará con la organización de un Parlamento Mundial de Ciudadanos. Esta etapa se divide en tres períodos:

·    el período que va de 2003 a 2006 y que se terminará con un encuentro interregional en el que se fijará el pliego de especificaciones que deberán tenerse en cuenta a la hora de organizar el Parlamento y en el que habrá tanto una representación geocultural como socio-profesional del mundo como ocurrió en Lille;

·    el período que va de 2007 a 2009 y que se terminará con un encuentro mundial en el que participarán los diferentes grupos socio-profesionales y en el que se elaborará una lista de organizaciones significativas que podrían estar interesadas en enviar representantes al Parlamento;

·    el año 2010, año del Parlamento, que durará 12 meses, 11 dedicados a trabajar a distancia y el mes restante reservado para la celebración de la Asamblea. b) Un cambio de nivel que conducirá a un gran aumento de las alianzas

La idea general consiste en cambiar nuevamente de escala, como se puede constatar al observar que de la Asamblea Mundial de Ciudadanos del año 2001 se pasa al Parlamento Mundial de Ciudadanos del año 2010. De hecho, es lo mismo que hicimos al principio cuando pasamos de la "convención preparatoria de los estados generales del planeta" de 1993, de donde surgió la Alianza, a la Asamblea Mundial de 2001. En 2003 disponemos de lo que he dado en llamar un prototipo, de una Asamblea, de grupos socio-profesionales, de talleres y propuestas, de un sitio web, de herramientas metodológicas, etc. Este prototipo ha permitido llevar a cabo una primera exploración de todos los retos que implica una aventura de esta índole. El cambio de nivel no va a consistir en "hacer lo mismo que antes pero a mayor escala", y mucho menos ahora que el propio contexto internacional ha cambiado. Entramos en una nueva fase de invención en la que cada una de las esferas de la Alianza debe explorar y averiguar cuáles son los medios más adecuados para su propio cambio de escala.

Este cambio de escala no consiste en "hacer a gran escala" lo que hemos hecho "a pequeña escala"; se trata, más bien, de valorizar todas estos avances de muy diversas maneras.

Por ejemplo, durante el período 2000-2001 fuimos capaces de crear el prototipo correspondiente a una veintena de "grupos socio-profesionales"; campesinos, habitantes, empresarios, ingenieros, universitarios, mujeres, investigadores, periodistas, accionistas, etc. Cada vez se trataba de grupos bastante limitados, pero así pudimos evaluar el interés del método de trabajo, determinar las características principales del contrato social que debería establecerse entre cada ámbito y el resto de la sociedad. El cambio de nivel ahora depende de nuestra capacidad de detectar preocupaciones similares a las nuestras en cada ámbito, de nuestra habilidad a la hora de relacionarnos con redes ya existentes que se hagan eco de los mismos problemas que nosotros, de nuestra pericia a la hora de aumentar al máximo el número de alianzas.

Asimismo, la metodología de la Asamblea mundial de ciudadanos puede trasladarse a las asambleas regionales o nacionales de ciudadanos aunque no por eso cabe esperar que durante los próximos años surjan cientos o miles de asambleas similares. A pesar de todo, si este concepto de Asamblea de ciudadanos encuentra cabida en alguna región, en algún país, en algún continente, si dicho concepto implica un modo de actuar que corresponda a las necesidades de una sociedad determinada en un pequeño número de casos, si este concepto cuenta con el apoyo de las fuerzas sociales o políticas, el cambio de escala se efectuará por sí solo, de manera selectiva. c) El establecimiento de una gobernanza de la Alianza realmente adaptada a su propia naturaleza e inspirada en los principios comunes de gobernanza

A lo largo del año 2003 dejaremos a punto la "gobernanza de la Alianza" tras aplicarle los principios de gobernanza que hemos ido elaborando progresivamente basándonos en nuestros trabajos. La filosofía general de esta "revolución de la gobernanza" está expuesta en el cuaderno de propuestas número 9, que trata de principios comunes para el establecimiento de una gobernanza adaptada a los retos del siglo XXI. Este cuaderno ya se ha traducido y publicado en cuatro idiomas.

Para abrir el debate, quisiera sugerir los puntos siguientes:

(1) Cuando se sale del marco de las identidades nacionales, la gobernanza se basa en un contrato social. La pertenencia a una comunidad queda definida a través de los derechos y responsabilidades de cada individuo. La Alianza no cuenta con "miembros" ni con "adherentes", y la firma de una plataforma común no confiere ningún derecho. Para que se establezca una alianza es preciso aceptar un compromiso en favor de los demás, participar en el esfuerzo común.

(2) Si bien la gobernanza tradicional queda definida a través de instituciones, de reglas y una repartición de competencias, la gobernanza del futuro queda definida a través de objetivos, de criterios éticos y dispositivos de trabajo. Por consiguiente:

·    Debe enunciarse el objetivo de la Alianza. El mismo constituye el marco con respecto al cual se definen los compromisos de las partes. Para mí, el objetivo consiste en: "construir una sociedad mundial que contribuya a asumir los retos más importantes del siglo XXI, a definir y a llevar a cabo los cambios necesarios para que la humanidad sobreviva y se desarrolle en un mundo donde predomine la responsabilidad, el respeto por la diversidad y la solidaridad. Para ello es necesario constituir una fuerza de evaluación, de protesta y de elaboración de propuestas que vaya del ámbito local al ámbito mundial; dicha fuerza se irá configurando a medida que la experiencia y los conocimientos vayan siendo compartidos".

·    Los criterios éticos se desprenden de la carta de responsabilidades humanas, que debería trasladarse a nuestro propio caso, así como al de diferentes regiones del mundo y ámbitos, con objeto de elaborar la carta de la Alianza. Dicha carta constituiría el "reglamento interno". Participar en la Alianza implicaría el cumplimiento de esta carta.

·    Los dispositivos de trabajo consisten en métodos de trabajo y calendarios por lo que deberían formar parte integrante de los fundamentos de la Alianza.

(3) La gobernanza de la Alianza, como cualquier otra gobernanza, debe girar en torno a una función principal: relacionar lo local con lo global, crear lazos entre los diferentes ámbitos, entre las diferentes culturas, así como entre los diferentes retos. Debemos asegurarnos de que nuestros dispositivos de trabajo se corresponden en todo momento con nuestros objetivos, que favorecen la puesta en relación y que garantizan el máximo grado de unidad y de diversidad.

(4) El principio de responsabilidad va acompañado de una exigencia de transparencia y de la necesidad de rendir cuentas a los demás; ni que decir tiene que esto se aplica a la FPH, así como a todos los aliados.

(5) La noción de legitimidad del ejercicio del poder y las responsabilidades es esencial. Una acción es legítima si es una prueba de la contribución al esfuerzo común y al respeto de los objetivos, los criterios y los dispositivos de trabajo. d) La prosecución del trabajo de conformidad con la vía geocultural, socio-profesional y temática

El desarrollo de la Alianza de conformidad con las tres "vías" -la geocultural, la socio-profesional y la temática- es un hecho. Ahí reside en parte la originalidad de la Alianza ya que reconoce que la diversidad del mundo no se reduce a única dimensión. e) Una estrategia diversificada destinada a valorizar el potencial de las propuestas derivadas de los cuadernos de propuestas y de la Asamblea Mundial

A mi modo de ver, dicha estrategia debería contemplar varias medidas:

(1) La difusión de los cuadernos en varios idiomas, a través de documentos escritos y la realización de otros soportes -CD Rom, DVD, etc.- que permitan organizar todo el material obtenido, partiendo de elementos de síntesis como el Programa para el siglo XXI, y pasando posteriormente a las propuestas, las experiencias acumuladas y los documentos de trabajo. La estructuración del sitio web permite llevar a cabo esta labor aunque sólo en parte, en cambio, un CD Rom permite, además, reunir las herramientas de "navegación" (software cartográfico, motor de búsqueda, etc. ) en un solo soporte.

(2) La asimilación colectiva de los trabajos de la Alianza para pasar de una síntesis realizada por un grupo pequeño o una sola persona a una lectura "plural" de dichos trabajos. La FPH ya ha manifestado que en 2003 está dispuesta a apoyar las reflexiones colectivas que vayan en esa dirección.

(3) La confrontación de las prioridades que se han extraído de los cuadernos de la Asamblea mundial con las que se desprendan de los trabajos y de las propuestas de otros movimientos.

(4) Rotura del aislamiento que envuelve a los cuadernos: durante el período 2000-2001 las reglas del juego consistían en que cada cual trabajara por su cuenta, con lo que se consiguió que un gran número de cuadernos aparecieran en los plazos previstos. Sin embargo, ahora hay que romper el aislamiento y esto puede conseguirse de varias formas: por ejemplo, poniendo en marcha la elaboración de una serie de cuadernos "de segunda generación", en los que se tengan en cuenta las aportaciones de los demás a la hora de tratar un tema determinado o bien, elaborando "cuadernos transversales" en torno a los ejes estratégicos que se hayan ido configurando a través de la síntesis de los cuadernos y de la Asamblea Mundial.

(5) El debate a nivel local del Programa o del conjunto de cuadernos y de esta manera se creará una "segunda generación" de grupos locales de la Alianza.

(6) La traducción de las propuestas en estrategias concretas de cambio. Una vez superada la primera etapa, a menudo, las propuestas se quedan en orientaciones de carácter general. Es preciso transformarlas en planes de acción más concretos a diferentes niveles. Dado el pluralismo y el carácter no institucional que la caracterizan, la Alianza no puede llevar a cabo campañas de manera unitaria como lo harían un movimiento social tradicional u organizaciones centradas en un tema, como Greenpeace o Amnesty International, pero sí es un espacio de relación entre aliados que permite que cada uno de ellos proponga una acción común con respecto a la cual se comprometen personalmente. El respeto de los objetivos, de los criterios éticos y de los métodos de trabajo debería constituir el marco dentro del cual quizás se podría definir el "sello, la marca de la Alianza", es decir, el derecho a hacer referencia a la Alianza y a su logotipo sin que por ello se comprometa a todos los aliados con una acción. f) La ampliación de las redes socio-profesionales

La experiencia derivada de la diversificación de las redes socio-profesionales durante el período 2000-2001 me parece esencial para el futuro. La existencia de productos visibles de la Alianza, los Cuadernos, la Carta de Responsabilidades Humanas y el Agenda hacen que ahora sea posible ir más allá mediante la creación de alianzas parciales con redes ya existentes (sindicatos, asociaciones de científicos, redes universitarias, movimientos de mujeres, redes internacionales de habitantes, asociaciones de representantes locales, redes relacionadas con la economía social, organizaciones campesinas, movimientos de empresarios, etc.). g) El desarrollo de Asambleas locales, nacionales o regionales de ciudadanos

Durante la primera etapa de la Alianza no hemos encontrado la manera de conseguir que los "grupos geoculturales" de la Alianza sean durables y fecundos, salvo en algunos casos . Estos grupos no han constituido un reflejo satisfactorio de la diversidad socio-profesional. La intervención de los aliados de una misma región en talleres diferentes no les ha incitado necesariamente a unirse.

Sin embargo, el modo de preparación de la Asamblea Mundial desemboca en la propuesta de un dispositivo de trabajo a nivel local, nacional o regional, la Asamblea de Ciudadanos. Este dispositivo permite avanzar en conformidad con el método de las tres vías. Podría tratarse de una manera de elaborar perspectivas comunes con diferentes redes ya existentes. Algunos de los participante de Lille expresaron su deseo de adoptar una línea de acción de esa índole. Los participantes colombianos han empezado a trabajar en ese sentido. Opino que esta perspectiva es muy importante para la Alianza. Si de aquí al año 2010 asistiéramos a la aparición de unas cuantas Asambleas de este tipo, sobre todo en aquellos países en los que el modelo democrático está en crisis -Argentina, Venezuela, Palestina, Congo, etc.- la Alianza daría un gran paso hacia adelante. h) La difusión, la valorización y la transposición de la Carta

El proceso de trabajo encierra un gran valor. Cada vez se admitirá más la necesidad de contar con una base ética común a nivel mundial y la importancia de que dicha base se vea reforzada mediante una definición no restrictiva de la responsabilidad.

Cada día queda más patente lo absurdo de un sistema democrático en el que un presidente considera que sólo tiene que rendir cuentas a sus electores, de un sistema económico en el Presidente General sólo tiene que rendir cuentas ante sus accionistas, de un sistema de carácter científico en el que el investigador sólo tiene que rendir cuentas a sus colegas o a la persona que lo ha contratado.

Por consiguiente, creo que la difusión, la valorización y la transposición de la carta constituyen una serie de prioridades que deberían tratarse en la segunda etapa de la Alianza. Las perspectivas son múltiples, como en el caso de los cuadernos de propuestas. Por ejemplo:

(1) La traducción y la difusión de la Carta en diversos idiomas. De hecho, muchos de las personas que participaron en la Asamblea Mundial están dispuestas a poner en práctica iniciativas que posibiliten esta medida. Edith Sizoo está dispuesta a actuar como coordinadora.

(2) Toma de contacto con los dirigentes espirituales con objeto de trabajar en pos de una repartición en común y una amplia visibilidad. Makarand Paranjape aprovechará la organización del próximo Foro Social Mundial en India para contribuir a este fin.

(3) El uso de la carta para promover una base ética a nivel regional, nacional o local. Benoît Derenne y Jacques Onan han tomado una iniciativa de este tipo con ocasión del debate en torno a una Constitución europea;

(4) La elaboración, con otras redes, de una carta ética en diferentes ámbitos durante la segunda etapa de los grupos socio-profesionales. Ya se han tomado una serie de iniciativas destinadas a continuar el trabajo iniciado en el período 2000-2001 y dirigidas a los grupos de científicos, directivos, ingenieros, universitarios y empresas. La Carta constituye, así, el fundamento del contrato social renovado. i) La consolidación de un sistema de información que saca partido de la experiencia derivada de la primera etapa

El sistema de información. Anteriormente he expuesto cuáles eran, en mi opinión, las ventajas y los puntos débiles de nuestro actual sistema de información, y, asimismo, he hecho referencia a las enormes dificultades que supone para la FPH ser la única en proporcionar el apoyo necesario para el buen funcionamiento del sistema. Pero no hay que olvidar que, en un proceso no institucional como el de la Alianza, el sistema de información constituye un medio de supervivencia, equivalente al sistema de circulación sanguínea del cuerpo humano.

(1) Considero que lo más urgente es volver a poner en marcha un sistema estable de información, que sea lo más económico posible y que permita difundir la información más simple que sea posible sobre "lo que acontece en la Alianza". Desde mi punto de vista, cada aliado debería cumplir con el deber de informar a los demás acerca de las iniciativas que toma, requisito que tendría que formar parte del "reglamento interno" de la Alianza.

La información consiste ante todo en poner a los demás al corriente de "lo que ocurre". El "¿Qué hay de nuevo?" que Pierre Johnson realizó cada 15 días durante el período 2000-2001 me parece un modelo a seguir. La información en cuestión sería de carácter muy breve y, a poder ser, se divulgaría por Internet; además, se barajaría la posibilidad de que en algunos casos hubiera estaciones de enlace regionales o locales que se encargaran de la traducción y del envío postal de la misma. Dicha información remitiría a una exposición más completa del tema y a bases de datos accesibles por Internet; y en caso de que no se pudiera acceder al mismo, las estaciones de enlace expedirían la información por correo.

(2) El sitio web de la Alianza debe conservar su función de "eje central". La puesta a punto de técnicas y prácticas adecuadas debería permitir la descentralización de ciertas partes de la gestión de la red dentro de muy pocos años, y tanto los polos temáticos como los socio-profesionales se encargarían de gestionar su propio sector. De todas maneras, no hay que olvidar que un equipo debe desempeñar una labor permanente de gestión y mejora de la arquitectura general de la red, sin dejar de lado la evolución del pliego de especificaciones comunes de todos los sitios que forman parte de la Alianza y a los cuales remite el sitio central. Esta función de normalización evolutiva me parece vital ya que, al igual que toda gobernanza, permite garantizar y compaginar la unidad y la diversidad.

(3) La animación de los intercambios entre aliados es otra de las funciones de los sistemas de información. Ya contamos con una experiencia diversificada en cuanto a foros y listas de divulgación electrónica se refiere, a raíz de la cual hemos podido comprobar que estos intercambios tienen que estar bien regulados para que sean útiles de verdad, de lo contrario, la información no será de calidad. La experiencia relacionada con el "foro de la paz", creado tras el 11 de septiembre por iniciativa de los aliados próximos a Richard Péris y Gustavo Marín es sumamente interesante, como también lo es la animación del foro del Equipo Internacional de Facilitación ampliado (EIFE), tarea que corre a cargo de Martí Olivella y Laia Botey. Convendrá que haya grupos pequeños que asuman labores de animación y transferencia de conocimientos en aquellos ámbitos en los que las técnicas cambian rápidamente.

(4) Cabe destacar otros dos conceptos que van tomando forma en esta encrucijada que engloba a la red, a los sistemas de documentación y a los sistemas de intercambio de experiencias: se trata de centros de recursos y de observatorios. Ahora mismo dos centros de recursos funcionan como prototipos gracias a la iniciativa de unos aliados: RINOCEROS (Suzanne Humberset, Françoise Feugas), relacionado con el desarrollo responsable, plural y solidario e IRENEES (Henri Bauer, Vincent Calame), sobre el arte de la paz. Como prolongación del "grupo socio-profesional de universitarios", se está creando un observatorio de la reforma universitaria (ORUS)(Alfredo Pena Vega, Georges García). También podemos citar a WEEL, otro observatorio que empezó ha articularse en el marco del "taller sobre la energía" pero que ahora se encuentra en punto muerto. La lista podría verse ampliada muy pronto con el nacimiento de otro observatorio, esta vez relacionado con la educación sobre el medio ambiente (POLIS – Yolanda Ziaka).

La elaboración de un pliego común de especificaciones podría implicar la aparición de toda una constelación de centros de recursos y observatorios conectados a la red de la Alianza que contribuiría a la apertura de la propia Alianza e impediría que ésta se replegara sobre sí misma. j) El desarrollo y la difusión de las herramientas y métodos al servicio de la democracia

El éxito de la intervención del "equipo cartográfico" (encargado de la puesta a punto de las herramientas cartográficas de representación de debates y propuestas que se diseñaron para facilitar la síntesis de los cuadernos de propuestas y el desarrollo de la Asamblea Mundial) en el último Foro Social Mundial demuestra que los métodos son fundamentales para la construcción de un auténtico debate democrático. Terra Nova, por su parte, desarrolla el uso de herramientas de deliberación (Delibera). Aprovechando las posibilidades que ofrece Internet, hemos adaptado para la Alianza los métodos de gestión de la experiencia que se han desarrollado con la red DPH. En otras partes del mundo siguen sin escatimar esfuerzos para aportar herramientas adecuadas a la democracia mundial que se espera construir. Claude Henry dirige una investigación que se está llevando a cabo con nuestra colaboración en el CNRS y que lleva por nombre "Equipar a las alianzas". En el futuro, la Alianza debe convertirse en un espacio que dé cabida al desarrollo de estos métodos y cuyo enfoque se asemeje al de las comunidades de software gratuito, sin olvidar que lo más importante es que también debe ser un espacio colectivo internacional de transmisión y aprendizaje de estos métodos; así se confirmará su convicción de que los dispositivos de trabajo, en su acepción más amplia, constituyen un aspecto esencial de la gobernanza de la Alianza.

k) La acción concertada dirigida hacia los medios de comunicación, las instituciones y los poderes públicos

La Alianza, ese esfuerzo permanente, carente de portavoz, sin acciones espectaculares, sin una identidad fuerte, no encaja con la lógica de una sociedad basada en el espectáculo ni con la de los medios de comunicación. No obstante, soy de los que piensan que soplan vientos de cambio, opinión que parece confirmarse a media que se va haciendo patente la necesidad de contar con una "alianza para una mundialización diferente" sin la cual las acciones de protesta y de resistencia carecen de perspectivas. Sin embargo, no hay acción centralizada posible dirigida a los medios de comunicación. En este caso, la decisión de tomar cartas en el asunto le corresponde a cada aliado, que puede hablar e interpelar en nombre propio apoyándose explícitamente en la inteligencia colectiva que representa la Alianza. Esta visibilidad de la Alianza, por su eficacia concreta más que por su acción propia, correspondería, en mi opinión, a su verdadera esencia. l) La valorización de las complementariedades con los foros internacionales y principalmente con los Foros Sociales

Creo en la complementariedad de la Alianza con los foros internacionales. Cada una de las partes es imprescindible para la otra, como destacó Candido Grzybowski, aliado ya veterano y uno de los inspiradores del Foro Social Mundial, en la clausura de la Asamblea de Lille. ¿Cuál es la mejor manera de valorizar esta complementariedad con el FSM? Teniendo en cuenta la experiencia resultante de los tres primeros FSM y de los primeros foros sociales regionales, mi punto de vista personal es el siguiente:

(1) Estoy más convencido que la mayoría de los aliados de que el estilo actual de los FSM tiene sus límites. Si no consiguen organizarse mejor, incluir una mayor diversidad a la hora de contratar y elegir temas, ser mas democráticos en sus debates, más rigurosos en la elaboración de alternativas, se hundirán rápidamente por el peso de su propio éxito. Ahora mismo dicho hundimiento sería un drama, la ruina de la esperanza colectiva y reforzaría la idea de que no hay alternativa a la evolución, al rumbo actual del mundo. Por lo tanto, ayudarles a evolucionar aportándoles métodos y propuestas, dando una dimensión intercultural e interprofesional a su comité, etc. es una responsabilidad colectiva de la Alianza.

(2) La organización anual de los foros, siempre y cuando no se disperse nuestra energía, puede suponer una buena ocasión para analizar con regularidad los avances de la Alianza procurando que los aliados que participen en el ejercicio no sean sólo portavoces de sus propias preocupaciones sino también de los avances de todo el conjunto.

(3) Los FSMs, a diferencia de la Alianza, son mediáticos y, por consiguiente, suponen una ocasión excepcional de visibilidad para la Alianza, sus objetivos, métodos y propuestas, siempre y cuando los aliados se organicen para garantizar dicha visibilidad en medio de la vasta concurrencia que asiste a los foros.

Así, pues, creo que tendríamos que definir juntos la estrategia relativa a la presencia de la Alianza en estos foros: los aliados que asisten y que pueden actuar como representantes de la imagen y las propuestas de la Alianza, la diversidad que debe tener cabida, la visibilidad de la Alianza, los actos que organizamos solos o con otros participantes. Sería conveniente organizar una reunión in situ dos o tres días antes de los Foros Sociales para que los aliados que tomaran parte en los mismos pudieran hacer balance de las propuestas y garantizar una concertación y una visibilidad colectiva mucho mejores. Ciertos aliados -Gustavo Marín, Siddhartha, Pierre Vuarin, Martí Olivella, Chan Hue Gang- han participado con asiduidad o de manera ocasional en el comité internacional del FSM. Debemos reflexionar sobre la manera de garantizar la continuidad y la renovación de la esfera de influencia de la Alianza. m) El compromiso de la fundación con respecto a las cuestiones que resultan más difíciles de mantener y financiar

La participación de la fundación en la segunda etapa de la Alianza. La línea que adoptará la FPH durante el período 2003-2010 se esbozará en el mes de abril de 2003 y quedará determinada en junio de este mismo año por lo que sobre esta cuestión también me limito a expresar mi propia opinión:

(1) Desde un punto de vista ético, con la noción de responsabilidad en mente, la FPH no puede desentenderse del futuro de la Alianza, siempre y cuando los aliados tengan la misma voluntad.

(2) La Carta de Responsabilidades Humanas dice que las "responsabilidades son proporcionales a las posibilidades de que disponen [los seres humanos]". Dado que la FPH aún tiene un peso considerable en la Alianza, debido a la historia y a su peso financiero y metodológico, la Fundación tiene el deber de rendir cuentas con toda transparencia de su estrategia general (lo cual ha venido haciendo desde 1996), de sus colaboraciones y decisiones financieras (ha ido mejorando en ese aspecto desde que se lanzó el llamamiento a la presentación de iniciativas en la primavera del 2002).

(3) Las orientaciones que tengo previsto presentar ante el Consejo de Fundación están inspiradas en las mismas intuiciones que ya he expuesto aquí al referirme a la segunda etapa de la Alianza. Ahora más que nunca, debemos utilizar nuestra independencia económica para realizar algo que resulta esencial pero para lo que casi nunca se encuentran fondos: la creación de lazos al servicio de una sociedad mundial pluralista, el trabajo duradero, la elaboración de alternativas.

(4) Aparte del dinero, la atención que presta a los métodos y a las disciplinas necesarias para llevar a cabo un trabajo colectivo forma parte de la fuerza y de las especificidades de la FPH. Hay que seguir por ese camino.

(5) La FPH no es más que uno de los componentes de la Alianza. Tiene su propio perfil, sus prioridades, sus límites. A este respecto, sigo apoyando las orientaciones que definió el Consejo de Fundación en 1996: en el seno de la Alianza, la FPH debe concentrarse en lo que resulta más difícil de sostener o financiar, lo cual no sigue espontáneamente la dirección de los movimientos sociales. Me refiero principalmente a los puntos siguientes: acercarse a los ámbitos más diversos y desarrollar los grupos socio-profesionales que se encuentran más alejados del mundo de las ONGs; acercarse a las regiones menos representadas en la Alianza, no ir a donde es fácil ir sino a donde se decide en gran medida el futuro del mundo: China, India, los países anglosajones, Indonesia, Rusia, Asia central, etc.; llevar a cabo un esfuerzo constante de rigor, evitar el consenso entre gente que quiere creer en lo mismo por adelantado, asumir la complejidad de las diferentes realidades, elaborar alternativas de forma rigurosa, tener estrategias de cambio con miras a actuar a largo plazo; tomar parte en el mantenimiento y desarrollo del sistema de información, de los métodos y la difusión de los mismos; apoyar con prioridad las propuestas recogidas en el Agenda del siglo XXI, la gobernanza y la ética, que no forman parte de las prioridades de los movimientos de la sociedad civil de manera espontánea; apoyar el proceso de divulgación de la Carta; colaborar en la puesta a punto de los sistemas de evaluación de la gobernanza de la Alianza como son la puesta en práctica de la Carta interna, la auditoría de las herramientas y métodos, la organización de los encuentros anuales para hacer balance con ocasión de los Foros Sociales; velar por que la Alianza dure, por que se mantenga la continuidad y se respeten las fechas fijadas, velar por el espíritu de tolerancia y el pluralismo; contribuir a la organización del Parlamento Mundial de Ciudadanos.
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