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Este documento contiene los documentos de “rupturas” o “pistas” de cuatro talleres de la Alianza para un Mundo Responsable, Plural y Solidario, que son importantes para nuestro foro: “gobernanza”, “estado y desarrollo”, “continente europeo” y “gobernanza mundial”

LOS PRINCIPIOS DE LA GOBERNANZA EN EL SIGLO XXI

¿Podemos imaginar cosas más íntimamente ligadas a la cultura de cada sociedad que los métodos de gobierno, las instituciones públicas, las formas de

regulación ideadas en el transcurso de los siglos y a veces milenarias? ¿Podemos imaginar, en materia de gestión pública, cuestiones más alejadas entre ellas que la reforma de la ONU y la gestión de las pequeñas colectividades locales?

Sin embargo, la lección principal de los diferentes talleres de la Alianza relativos a la gobernanza es que todos estos contextos y todos estos niveles geográficos diversos llevan a enunciar los mismos principios comunes de gobernanza. Estos principios, no podemos sólo deducirlos de

la prácticas del pasado. Nuevos principios, nuevas prácticas se inventan para responder a los desafíos de nuestras sociedades. La humanidad está cambiando de era y la gobernanza, del nivel local hasta el mundial, está en pleno centro de este cambio.

Los cuatro mayores factores de la gobernanza actual – la empresa, el mercado, el Estado nacional, y la democracia representativa – no bastan para responder a las necesidades del siglo XXI. La humanidad debe imperativamente efectuar un salto cualitativo para alcanzar un nuevo grado de conciencia y de desarrollo, necesario para su supervivencia a largo plazo. Esto exige una nueva visión de la gobernanza, capaz de encargarse de las relaciones entre los varios sectores de la actividad, entre los actores sociales, entre la actividad humana y los ecosistemas. Los diferentes talleres de la Alianza permiten destacar seis principios comunes para la gobernanza en el siglo XXI.

1- No basta que la gobernanza sea legal, tiene también que ser percibida como legítima. No basta que existan formalmente colectividades y naciones,

la comunidades tienen también que instituirse desde la escala de la vecindad hasta la escala del planeta. Casi en todas las partes y en todos los niveles, el abismo se hace más profundo entre legalidad y legitimidad de la gobernanza ya sea porque los objetivos no son claros, ya sea porque los gobernantes no son dignos de confianza, ya sea porque los principios y los métodos implementados están adheridos a la sociedad. Las condiciones de una gobernanza legítima: objetivos claros (las regulaciones son restricciones y son aceptables solamente si están al servicio del bien común), una ética compartida, un verdadero arraigo en la sociedad, una eficacia reconocida y comprobada, dirigentes dignos de confianza, reglas del juego estables y controladas por contrapoderes, la equidad absoluta en la implementación.

Con respecto a las comunidades, éstas no son más conjuntos homogéneos que comparten un mismo territorio y unidas por una misma historia. La relación entre unidad y diversidad empieza al nivel local. Una comunidad no se declara, se instituye. Se instituye especialmente inventando sus propias reglas y definiendo el contrato social que relaciona los actores entre ellos. Es un acto de reinvenciones perpetuas.

2- La gobernanza, incluso la gobernanza mundial, se debe fundamentar en enfoques territoriales. Cuanto más importante es administrar las relaciones con la biosfera, entre los actores, entre los niveles de gobernanza, más indispensable es el enfoque territorial. La complejidad se piensa bien solamente con los pies. Es de buen tono decir que la globalización de la economía y de los intercambios hace desaparecer la pertinencia de los territorios. Llegamos a la conclusión inversa: el territorio es el ladrillo de base de la gobernanza de mañana. No corresponde más a la realidad la idea clásica según la cual la democracia requiere el compartir rígido de las competencias entre los varios niveles de gobernanza Por lo contrario la gobernanza de mañana deberá apoyarse en la responsabilidad compartida de diversos niveles de gobernanza que cooperan para la resolución de problemas comunes: es el principio de subsidiaridad activa.

3- La gobernanza repone la economía en su lugar y delimita lo que compite al mercado y lo que no compite a este último. Existen tipos de bienes y de servicios que pueden depender del mercado y otros que, por su naturaleza, no pueden depender del mercado. El bienestar de las sociedades mañana se apoyará en bienes que se multiplican compartiéndose, empezando por el conocimiento y la experiencia. Estos bienes dependen de la mutualización y no de la privatización.

4- En la gobernanza, los métodos de trabajo son esenciales para implementar medios adaptados a los objetivos buscados. Ahora bien hemos constatado prácticamente a todos los niveles un déficit enorme de reflexión en este campo: el debate político pro o contra la intervención pública ha ocultado la cuestión de saber cómo organizar la acción pública de modo eficaz. Pensamos que ante una realidad compleja, los procesos de elaboración de las políticas son más importantes que el momento de la decisión propiamente dicha. Disociar poder de propuesta y poder de decisión es una de las maneras de insertar la sociedad civil en el proceso político sin conferirle una legitimidad democrática en el estricto sentido del término.

5- Ante la deriva de nuestras sociedades en las qué lo que no tiene precio no tiene valor, pensamos que la gobernanza se caracteriza por la capacidad de las sociedades a administrar los flujos de intercambios dentro de la sociedad y con la biosfera. Los sistemas de información representan un factor esencial de la gobernanza. La gestión de la información pública tiene como primero objetivo de hacer el mundo y la gobernanza más inteligibles para toda la sociedad. Decisiva es la selección de los indicadores que permiten medir los intercambios y estimar el desarrollo humano y el impacto de cada sociedad sobre la biosfera ya que lo que no se mide no se administra.

6- La gobernanza se apoya en una ética universal de la responsabilidad. Nos acercamos aquí a las reflexiones elaboradas en el ámbito de la Carta sobre las responsabilidades humanas. Concebir, a escala de una comunidad, del nivel local al nivel mundial, una Carta ética común de la responsabilidad es una manera de reintroducir en la ciudadanía la dimensión del contrato social que relaciona cada actor de la sociedad con la sociedad entera.

ESTADO Y DESARROLLO

Actualmente, la cuestión ideológica de “ más Estado ” o “ menos Estado ” ha quedado desfasada. El Estado desempeña un papel esencial en el desarrollo, no sólo para corregir los errores del mercado, sino también para definir las orientaciones estratégicas con los agentes económicos y paliar las deficiencias graves del sector privado en determinados ámbitos (investigación, inversión estratégica, etc.). Sin embargo, el Estado nación, tal y como se ha construido durante siglos y como se ha impuesto en calidad de actor principal de la regulación internacional, hace frente a la creciente complejidad de un mundo interdependiente. La globalización de los intercambios, los flujos transnacionales y las reivindicaciones comunitarias son algunos de los fenómenos que cuestionan el papel del Estado.

Paralelamente a esta crisis, podemos constatar el fracaso de nuestros modelos productivistas de desarrollo, que demasiado a menudo malgastan recursos naturales no renovables y que se muestran incapaces de reducir la diferencia entre ricos y pobres.

* El Estado debe considerarse un eslabón de una cadena de gobernancia : la cuestión del papel que el Estado debe desempeñar en el desarrollo ya no puede considerarse una cuestión estrictamente nacional.

La soberanía absoluta se ha convertido en un engaño, y el sistema internacional basado en el Estado como piedra angular ya no se adapta al mundo interdependiente en el que vivimos. Debemos abandonar esta idea de soberanía absoluta que, aunque esté presente en la mente de todos, resulta ya obsoleta. Las acciones de las multinacionales, los flujos transnacionales y la economía de la delincuencia internacional desmienten esta soberanía absoluta. Existe una diferencia entre la representación del Estado y la realidad.

Constatamos otra diferencia : la diferencia entre la escala de los problemas – cada vez más globales – y la escala de las competencias – el territorio nacional, lugar de ejercicio de las instancias democráticas -. En efecto, nos encontramos en un período de transición. El Estado es al mismo tiempo inadecuado e indispensable, porque las cuestiones ya no se plantean en términos de intervención nacional sino de regulación entre jerarquías territoriales. (Cooperación transfronteriza a escala regional entre diferentes países, regulación medioambiental a escala mundial, etc.).

* El Estado desempeña un papel federador entre diferentes niveles territoriales (local, nacional e internacional), y entre diferentes cuestiones temporales (entre los intereses inmediatos y los objetivos a largo plazo.)

El Estado constituye un enlace entre diferentes regulaciones. Por lo tanto, debe coordinar iniciativas, ser un espacio de diálogo y catalizar energías.

El Estado tiene una visión de conjunto de la sociedad. Se relaciona con el exterior más que cualquier otro actor, por lo que adquiere una visión global. Debido a su visión de futuro, el Estado constituye el nexo entre la visión a corto plazo de los actores económicos y la visión a largo plazo necesaria para preservar el bienestar común.

* El Estado ya no es la única entidad responsable en el ámbito público que afecta a los intereses colectivos.

El Estado no es el único actor de las regulaciones, sino que es un actor entre otros muchos. La actividad de numerosos organismos privados tiene repercusiones en el ámbito público (multinacionales, ONG, etc.) ; por el contrario, algunos Estados, influidos por los grupos de presión privados, no tienen como objetivo el bienestar común. Por consiguiente, es urgente juzgar el sector privado y el de las ONG en función del impacto que producen y no de sus objetivos.

Es necesario combinar los objetivos públicos y los actores de estatutos múltiples. El sector público y el privado no son fuerzas opuestas sino complementarias.

* Sin embargo, el Estado sigue siendo indispensable en el ámbito de la solidaridad y la redistribución de la riqueza

Si el Estado se desentiende de su papel de empresario lo hace para iniciar la renovación de las grandes infraestructuras sociales : solidaridad nacional, educación, redistribución de la riqueza, salud, formación... No obstante, debe cooperar con los otros actores y tener en cuenta la solidaridad existente. Para ello, el Estado debe cooperar y establecer un auténtico diálogo con la sociedad civil y con los actores de diferentes ámbitos.

* El desarrollo no se compra : se basa en la experiencia, la capacidad de la gente, el aprendizaje y el conocimiento.

El desarrollo no implica sólo construir infraestructuras modernas, unidades industriales y sistemas de telecomunicaciones eficaces. El desarrollo se basa ante todo en la movilización general de la población y en la valorización de su potencial dentro de una visión global a largo plazo. Las experiencias de desarrollo positivas muestran que el anclaje en el pasado y la experiencia local relacionada con una apertura al exterior – lo que representa un factor de adaptación al progreso técnico – crean una dinámica de innovación. Estos procesos, arraigados en un territorio y en una historia, funcionan no cuando deben hacer frente a obstáculos, sino cuando, por el contrario, son avalados por el Estado.

En lo que respecta a la educación, es importante señalar que se debe dar prioridad a la educación primaria, como sucede en el caso de Asia.

El desarrollo también pasa por el conocimiento de los mecanismos de regulación a escala internacional ; teniendo en cuenta la complejidad del sistema internacional, la ayuda internacional debería centrarse más en la formación (por ejemplo, de expertos juristas para controlar el mecanismo de la OMC) que en la asistencia técnica, la cual puede crear desequilibrios si no está bien adaptada. Además, la ayuda técnica no garantiza la transmisión del aprendizaje.

* Para que el Estado sea legítimo y no sólo legal debe hacer lo posible para tener una visión de conjunto de la sociedad de la que forma parte. También debemos plantearnos la pregunta siguiente : ¿qué es actualmente la ciudadanía ?

¿Somos ciudadanos del mundo, de Europa, o de una región, una nación o lugar ? No existe una pertenencia exclusiva sino que hay pertenencias plurales que dependen de la historia de cada persona. La ciudadanía se construye mediante la educación cívica, así como mediante la posibilidad que tienen los individuos de formar parte de la sociedad como personas y no como meros actores económicos, la posibilidad de realizarse para sí mismos y para los demás, más allá de la perspectiva del beneficio material.

CONTINENTE EUROPEO

Resumen del documento original de las Aberturas europeas (de 6 paginas) elaborado por los coordinadores y organizadores del encuentro continental europeo de Peles.

Unidad política de Europa continental como polo regional

Es necesario que Europa continental elabore su unidad política, con el fin de volverse un polo de gobernanza regional. Este polo europeo de gobernanza regional tiene por objeto contribuir a la gobernanza mundial, cuya configuración más adecuada se basaría en el policentrismo y acuerdos entre polos. Cada polo tendría un poder de ejemplaridad, para superar así los vetos por interés que bloquean las iniciativas (ejemplo del Consejo de seguridad de la ONU) y oponerse de esta forma al sistema actual, basado en las relaciones de fuerza.

Nuevo concepto de ciudadanía

Hasta hace poco tiempo, el ‘ciudadano’ se remitía, en muchas circunstancias, a especialistas desinteresados e indiscutidos : médicos, docentes, agricultores, líderes políticos, etc... Hoy estas instituciones y personas deben aceptar que hay que reconsiderar su función, desde una perspectiva de contrato y no ya de misión.

La contrapartida para los ciudadanos es que sus deberes se van a ampliar : tendrán que asumir las consecuencias de las decisiones que habrán sido tomadas con ellos, y nadie podrá alegar ignorancia o impotencia. El ciudadano responsable tendrá voz y voto, y no habrá otros que hablen en nombre de él.

Gobernanza basada en la subsidiaridad activa/participativa y la solidaridad

subsidiaridad institucional: A priori todas las decisiones se toman en el nivel más cercano a la problemática y de las personas involucradas, pero hay que verificar: viabilidad financiera; solidaridad entre territorios; nivel de conocimiento de la problemática; respeto de la opinión de las minorías en la decisión; participación de los ciudadanos; eficacia decisional y acuerdo de la comunidad local.

subsidiaridad participativa : Todo poder político debe pedir la participación de los ciudadanos, pero debe asimismo asegurarse la colaboración de la administración. Tiene entonces que entablar un diálogo con la sociedad civil o instaurar un proceso de participación, de tal manera que cualquier ciudadano pueda participar en dicho proceso de reflexión y decisión. Por eso se necesita un mediador que verifique la formación de los ciudadanos y el respeto de su palabra.

Papel de la sociedad civil

La organización política actual generalmente no asocia a los ciudadanos a sus acciones y decisiones. Los ciudadanos compensan de manera espontánea esta ‘ausencia’, organizándose : es este vasto movimiento, a menudo poco estructurado lo que suele llamarse ‘sociedad civil’, y que genera nuevas formas de acción colectivas. Este modo de organización va a encontrar su lugar. Los relevos sociales que constituye la sociedad civil, ya cumplen actualmente las siguientes funciones esenciales : movilización, papel intelectual, cultural y social fundamental, hacer que una cuestión determinada aparezca en el panorama nacional y hasta internacional, participar en la elaboración de soluciones alternativas.

Evolución de la democracia

Los elementos han cambiado : complejización de la sociedad, nivel de conocimiento más elevado, globalización económica, creciente exigencia de democracia, etc. El argumento elitista según el cual los ciudadanos no están en condiciones de tomar decisiones complejas, pierde vigencia desde el momento en que éstos disponen de la información necesaria. Para responder a la necesidad de democracia, y no tener que contar más con las élites, proponemos la “calidad democrática”. Esto implica completar y fortalecer la democracia representativa existente, mediante elementos de democracia participativa a varios niveles.

Cuál es el “precio de la democracia”? Preconizamos destinar una parte del presupuesto público (como se hace para las elecciones) de la Comisión Europea, por ejemplo. Este sería un cambio de interés público, y esta riqueza (acuerdo y cohesión social) no puede considerarse como un costo no productivo.

Ingreso mínimo de existencia

El pleno empleo se ha vuelto un mito : es necesario apelar a soluciones alternativas, tales como el ingreso mínimo de existencia. Inevitablemente, el desempleo implica situaciones de marginalización, mientras que una solución que evite la marginalización, gracias a un ingreso mínimo de existencia, permitiría que todos puedan volver al mercado del empleo, si por razones coyunturales hiciera falta más mano de obra. El ingreso mínimo de existencia no es comparable con las otras medidas convencionales de ayuda social, que siempre están relacionadas con condiciones sociales específicas. Por el contrario, es incondicional y, por lo tanto, no discriminatorio.

Derecho de circulación y apertura de las fronteras

La armonización de los procedimientos de asilo e inmigración dentro de la Unión europea es indispensable. Pero ni la apertura sin límites ni la negación del Estado de derecho son concebibles. Para la mayoría de los Europeos, esta perspectiva respetuosa del derecho de los hombres de circular libremente, desencadena una serie de emociones violentas. Para actuar sobre esos miedos se requiere la apertura de un espacio de debate que permita liberarse de ellos, expresandolos. Europa se abriría así a la posibilidad de innovar políticas que estén a la altura de sus ambiciones democráticas, como así también de sus futuros desafíos.

Inversión del concepto de trabajo productivo

Se trata de disociar el reconocimiento social e individual del empleo y la productividad. El trabajo no sólo tiene un valor mercantil, sino que toda actividad debe ser reconocida en función de una escala no sólo económica sino también social, cultural, política, etc... Hoy todavía, el derecho a la dignidad pasa por el trabajo, y el reconocimiento social se basa exclusivamente en la actividad “productiva” que se ejerce. Toda producción de sentido debería ser socialmente reconocida y tomada en cuenta por la colectividad.

Una nueva concepción de gestión territorial

Nuestro espacio europeo no abunda dado que nuestro continente está muy poblado. Debemos pensar necesariamente este territorio de tal forma que cumpla múltiples funciones, de manera integrada : cada parte del territorio debe ser capaz de cumplir con la mayor cantidad posible de funciones : ambiental, productora, social, etc. Esto implica un cambio radical, pues se trata de subordinar las políticas económicas a la política de gestión territorial. Concretamente, se torna absurdo en la actualidad seguir con una política de agricultura independiente.

Modificación del cálculo de la riqueza

El mecanismo que utilizamos generalmente para medir y/o comparar la calidad de vida y el bienestar en nuestras sociedades, es decir el PNB (Producto Nacional Bruto) ya no es adecuado ; porque no indica la distribución de dicha riqueza, se limita a los mercados oficiales excluyendo las actividades informales, y no distingue las actividades industriales que satisfacen la demanda de los consumidores con la actividad económica que sólo sirve para paliar las consecuencias destructoras de la industrialización. Por todas estas razones, pedimos a nuestros responsables políticos que abandonen este mecanismo y utilicen otros indicadores, como los IDH (Indicadores del Desarrollo Humano), que toman en cuenta diferentes valores, y no sólo los económicos, como la salud, la educación, la cultura o el ambiente.

Una educación renovada

La educación debe tener varios objetivos : no debe apuntar solamente a obtener una calificación profesional sino que debe encontrar su dimensión “gratuita” y enseñar a todos a utilizar el tiempo libre ; debe educar en lo referente a la responsabilidad cívica y al entender el entorno social y político ; debe tambien educar a los ciudadanos hacia una mentalidad abierta. Esto requiere salir de la visión puramente “nacional” de la enseñanza para llegar a una visión europea. Asimismo, se trata de reconocer la diversidad y la identidad cultural plural de los individuos.

Transformación de las relaciones internacionales (codesarrollo y contrato)

Actualmente, en sus actos de cooperación, Europa impone sus intereses económicos y políticos, así como su modelo occidental de democracia. Por el contrario, habría que cambiar esta modalidad y exigir que Europa tome una actitud contractual en cada uno de sus actos de cooperación. El contrato debería definir los derechos y deberes de ambas partes, explicitando los intereses de cada una. El concepto de desarrollo se transformaría entonces en una noción de codesarrollo. Europa podría emplear esta forma contractual autónomamente con otras regiones del mundo, dentro de una perspectiva de gobernanza mundial policéntrica. (¿Por qué no imaginar un contrato entre dos regiones para reducir el efecto invernadero, sin quedar bloqueados a la espera de un consenso mundial?)

NUEVAS BASES PARA UNA GOBERNANCIA MUNDIAL LEGÍTIMA

La gestión de la crisis del 11 de septiembre de 2001 muestra la debilidad de una gobernancia mundial que no puede controlar el terrorismo y su financiación y que llega a autorizar a un país, por el hecho de ser poderoso, a buscar justicia por su cuenta. Aumenta el abismo entre los dirigentes de los Estados y la opinión pública, entre la población del Norte y del Sur. La mayoría de la población considera que las normas mundiales actuales no son legítimas y no están adaptadas a la creciente relación entre sociedades y entre la humanidad y la biosfera. No podemos contentarnos con modificaciones al margen del sistema actual. Es indispensable una arquitectura nueva, basada en otra visión del mundo y de la gobernancia.

1- La "gobernancia mundial" ya no puede reducirse a las relaciones entre Estados soberanos. No es posible instaurar a corto plazo un gobierno mundial elegido democráticamente por sufragio universal. Así pues, es necesario crear un sistema original, capaz de asumir los complejos retos comunes a toda la humanidad. Esto supone nuevas reglas, un nuevo derecho y nuevos obstáculos. Para que la población acepte estas reglas es necesario que las considere legítimas, que sus objetivos sean claros, que se impongan de la misma manera a países ricos y pobres, y que todos los pueblos contribuyan a definirlas y controlarlas.

2- La "gobernancia mundial" ha dejado de ser un sistema "aparte", que funciona según principios diversos a los de los Estados o las colectividades territoriales. Todos los niveles de gobernancia forman parte del mismo edificio y deben basarse en los mismos principios. Sus relaciones se rigen por el principio de subsidiariedad activa.

3- La gobernancia mundial requiere bases comunes : a) objetivos comunes : desarrollo sostenible, reducción de las desigualdades, paz ; b) principios éticos comunes : la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta de responsabilidades humanas. A partir de estas bases podemos definir los campos de intervención de la comunidad internacional, la jerarquía de normas y reglas que se imponen en todos los ámbitos (comercio, medio ambiente, salud, seguridad…), las grandes causas mundiales a las que deben contribuir los Estados y las instituciones multilaterales.

4- Para cambiar el sistema actual de relaciones entre Estados nacionales es necesaria la aparición de una comunidad internacional consciente de su unidad y diversidad. Esta comunidad no se reduce a una cooperación-competición entre "bloques". Está formada por relaciones entre "clases" sociales y profesionales que ocupan posiciones diferentes en la sociedad y en la economía. Cada clase reivindica sus derechos, pero también asume sus responsabilidades con respecto a las demás. Revisar el concepto de gobernancia significa también revisar el "contrato social" que une a las diferentes clases en el conjunto de la sociedad. La comunidad internacional debe construirse : a) mediante la creación de comunidades regionales que agrupan a países de una misma región basándose en el modelo de la Comunidad Europea ; b) mediante la institución de "comunidades colegiadas" internacionales que reúnan a personas de un mismo entorno con la voluntad de aplicar la Carta de responsabilidades humanas en su campo de actividad.

5- Una comunidad necesita actos fundacionales : un Parlamento mundial podría reunir solemnemente a comunidades regionales y colegiadas en el 2008. La Asamblea de Lille representa un primer boceto de ello.

6- El mundo no es una mercancía. La gobernancia mundial deberá fijar los principios que permitan saber qué pertenece al comercio y qué no pertenece a él. Conceptos como los bienes públicos mundiales, el uso de los recursos naturales, los bienes que se multiplican al compartirse –en concreto todo lo que tiene que ver con compartir conocimientos y experiencia– deberían escapar del ámbito del intercambio mercantil.

7- La gobernancia mundial se basa en una nueva visión del mundo donde se da menos importancia a la actividad y a las competencias de cada uno que a la organización de las relaciones y a los modelos de cooperación entre niveles de gobernancia y entre actores públicos y privados. Ya no existe la oposición estricta entre actores públicos que administran el interés público y actores privados que sirven a intereses privados. En concreto, un actor privado cuya actividad tiene consecuencias públicas asume por ello responsabilidades públicas. En este marco deben construirse nuevas relaciones entre las instituciones mundiales y la sociedad civil. De ello se desprende una nueva filosofía de la asociación y del contrato que servirá de vínculo entre derecho público y derecho privado. Por ejemplo, la aplicación de esta filosofía del contrato a la deuda internacional nos lleva a establecer las condiciones de validez de un contrato entre un Estado y una institución financiera internacional.

8- Para que aparezca una comunidad internacional y para que el gobierno mundial sea democrático es necesario organizar la escena pública mundial y desarrollar el debate ciudadano. A ello puede contribuir decisivamente el uso democrático de Internet. La sociedad civil organizada constituye el contrapoder necesario, sobre todo emplazando a los gobiernos y contribuyendo a una auditoría permanente de las instituciones multilaterales.

9- En las políticas públicas internacionales es necesario separar el "poder de propuesta", cuyo monopolio está en manos del Secretario General de las Naciones Unidas, según el modelo de la Comisión Europea, y el "poder de decisión" que recaerá sobre una Asamblea de regiones del mundo, donde cada comunidad regional estará representada de forma justa.
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