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FORO DEMOCRÁTICO MUNDIAL

hacia un orden democrático mundial

Mientras el paradigma democrático obtiene una adhesión planetaria y los gobiernos asumen un carácter más democrático que en cualquier otra época precedente de la historia humana, crece hoy en todo el mundo la percepción de que las desigualdades económicas y sociales aumentan en forma exponencial, de que los derechos humanos son sometidos a discriminaciones inaceptables y de que las instituciones políticas existentes se han vuelto ineficaces para impulsar y defender la igualdad, la justicia y la democracia en la escala global que han alcanzado los más determinantes procesos económico-sociales.

En un mundo que no deja de repetir huecamente la consigna que define nuestra época -"Globalización", los poderes democrático-representativos continúan fuertemente atados a instituciones, organizaciones y modelos de actuación territoriales, y en especial: nacionales. Reducida a mundialización de las redes tecnológicas y comunicacionales y de los mercados económico-financieros, la globalización es percibida por millones de seres humanos como una mera negatividad, como la irrupción destructiva de la lógica económica en ámbitos anteriormente reservados a la política, a la cultura y a las relaciones –afectivas, familiares, comunitarias- ajenas al afán de lucro.

Con una eficacia inseparable de su organización informatizada y planetaria, y de su vocación mass-mediática, el movimiento "No-Global" ha expresado el malestar imperante en el universo globalizado. Aunque en forma confusa, el llamado "pueblo de Seattle" ha logrado evidenciar dos elementos centrales de la situación política mundial: 1) rechazo decidido de una globalización unidimensional, unidireccional y antiigualitaria, 2) extrema desconfianza en la capacidad de las instituciones políticas existentes para regularla y contrastar sus efectos negativos.

Después de haberse organizado mediante movilizaciones de repudio a las organizaciones inter-nacionales señaladas como responsables de la situación mundial (la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional, el G8, etc.), el movimiento "No-Global" ha logrado expresar sus posiciones en una forma más articulada a través del Foro Social Mundial, cuyas dos ediciones (Porto Alegre –Brasil- 2001 y 2002) han obtenido una importante y creciente participación y despertado el interés de la opinión pública mundial.

Significativamente, los organizadores de ambas ediciones de Porto Alegre han elegido desarrollarlas en forma simultánea al Foro Económico Mundial, que desde 1971 reune las principales personalidades de la economía y la política internacionales en Davos (Suiza), evidenciando así el carácter opositor, contestatario y subordinado del Foro Social respecto del Foro Económico. El carácter hegemónico que está asumiendo el sistema económico y sus valores y principios se expresa también en los treinta años que han separado la apertura de ambos foros. De la misma manera, pocas cosas pueden expresar más categóricamente lo que se ha dado en llamar el "retraso de la política" que la cooptación de la agenda política mundial por parte de un foro "social" y de otro "económico".

La emergencia de Davos y Porto Alegre y su creciente importancia en el espacio informativo mundial parecen confirmar el carácter comunicativo y planetario que la sociedad humana está alcanzando. Al mismo tiempo, la inexistencia de un foro específicamente político y democrático muestra con dramaticidad las presentes carencias institucionales de la democracia en la escala global.

Significativamente, todos los intentos realizados por establecer una comunicación directa entre Davos y Porto Alegre han tenido como corolario un fracaso inmediato y absoluto, del cual la airada disputa entre Hebe de Bonafini (Asociación Madres de Plaza de Mayo- Argentina) y el financista y filántropo George Soros ha constituido, por el valor simbólico de ambas figuras, la manifestación más estruendosa.

El altercado verbal que sostuvieron Soros y Bonafini excede ampliamente lo ocasional y anecdótico: si en Davos habla la racionalidad instrumental del sistema económico, en Porto Alegre claman los derechos humanos de los excluidos y marginados por una globalización regida por el neoliberismo; si en Davos se razona en términos de eficiencia, eficacia y realismo, en Porto Alegre se exaltan la igualdad, la justicia y la utopía; si Davos ofrece su estrado a managers económico-financieros globales y a representantes de los estados nacionales más poderosos del planeta, Porto Alegre se abre a la participación de ONGs, movimientos locales de resistencia y líderes alternativos. No parece haber motivos de sorpresa acerca de las dificultades para establecer un diálogo entre ambos ámbitos desde que sus principios organizativos aparentan ser incompatibles.

Sin embargo, para que los enormes desafíos que la globalización plantea a la civilización tengan la posiblidad de ser resueltos progresista y democráticamente, para que en las decisiones globales sean considerados los intereses y promovidos los derechos de la mayoría de los seres humanos, la sociedad civil mundial no puede prescindir de la eficiencia y eficacia del sistema económico-tecnológico ni del respeto de los principios del sistema político democrático. Una conciliación entre lo económico y lo social, entre las ganancias económicas y los derechos humanos, -en fin: entre Davos y Porto Alegre- resulta hoy tan dificultosa como imprescindible.

En un planeta que se está tornando progresivamente más pequeño ante la creciente escala del poder económico y tecnológico, los seres humanos nos enfrentamos a una explosión global de las desigualdades sociales, al aumento acelerado de la población con necesidades básicas insatisfechas, a recesiones y colapsos económico-financieros en trance de mundialización, a la degradación del ecosistema, la depredación de los bienes públicos universales y el agotamiento de los recursos naturales no renovables, al crecimiento incontrolado de la población y de las migraciones transnacionales, a amenazas biotecnológicas a los mecanismos reproductivos humanos y al patrimonio genético de las especies, al expandirse de nuevas pestes planetarias, al descontrol social sobre medios tecnológicos destructivos de impacto global, a la emergencia de redes terroristas y mafiosas desterritorializadas capaces de acciones devastadoras, a avances autoritarios sobre los derechos civiles y proyectos bélicos que ponen en peligro la paz mundial, es decir: a la aparición irruptiva y el rápido agravamiento de crisis globales que se potencian mutuamente, que afectan al conjunto de la humanidad y ante las cuales carecemos por completo de mecanismos institucionales que permitan su deliberación y resolución democrática.

Toda tentativa de abordarlas, todo intento de conciliar las exigencias y reclamos de los actores sociales con las realidades del sistema tecnológico-económico-financiero requiere hoy la intervención de una política democrática ampliada a la escala planetaria que han asumido las más modernas y determinantes actividades sociales. Las flagrantes carencias de este marco institucional supranacional (continental, internacional y mundial) están constituyendo progresivamente un riesgo concreto de colapso civilizatorio.

El Foro Democrático Mundial (World Democratic Forum) intenta ser una contribución al debate de estos temas, decisivos para el futuro de la sociedad civil mundial. Su fin inmediato es el de rescatar y promover propuestas de reforma del orden institucional nacional, continental, internacional y mundial con el objetivo declarado de contribuir a su democratización. El método propuesto es el de llamar a una discusión abierta sobre las posibles modificaciones a las instituciones políticas existentes y sobre la creación de otras nuevas, ya sean éstas regionales, continentales, inter-nacionales o mundiales, con el objeto de salvar la creciente brecha entre la riqueza magnificiente y estentórea del mundo globalizado y la pobreza material y simbólica a la que nos hallamos sometidos la mayoría de los seres humanos que lo habitamos.

El Foro Democrático Mundial está abierto a:

1)      Organizaciones políticas (partidos, agrupaciones, gobiernos)

2)      Organizaciones no gubernamentales y sindicales

3)      Organizaciones académicas (ya sea en el modo institucional o de participantes individuales independientes).

La estructura operativa del Foro (FDM) deberá respetar la especificidad de las modalidades de participación de cada una de estas esferas y, al mismo tiempo, intentará facilitar el intercambio de ideas y la elaboración de conclusiones y propuestas comunes.

La exigencia única y determinante que legitimará toda participación al Foro es la de elevar una propuesta fundamentada de reforma del orden institucional coherente con los principios democráticos que animan el FDM. Las críticas a las instituciones existentes y los diagnósticos de situación solo serán aceptados si breves y pertinentes al objeto de fundamentar un proyecto de reforma concreto, ya sea éste parcial –referido a una sola institución o grupo de instituciones- o general.

Las propuestas de legislaciones particulares (por ejemplo: "Carbon tax", "Tobin tax", etc.) solo serán aceptados en caso de que tengan impacto directo en la escala global y sean presentadas con datos concretos que sostengan su aplicación inmediata en el marco institucional ya existente.

Muchos líderes políticos de primer nivel e intelectuales y académicos de todo el mundo han expresado sus preocupaciones acerca de las carencias del orden institucional mundial (ver documento adjunto), reclamando una mayor democraticidad, transparencia y legitimidad en las decisiones globales que afectan las vidas de millones de seres humanos. También son incontables las organizaciones que se ocupan de desarrollar total o parcialmente los embriones de una futura democracia a escala global, desde las agencias de las Naciones Unidas hasta la coalición que impulsó decisivamente el proyecto de la Corte Penal Internacional, pasando por las cumbres mundiales temáticas sobre ecología, desarme, alimentación y derechos humanos, por las ONGs globales que desde hace décadas se ocupan de estos temas y de la asistencia a poblaciones con necesidades básicas insatisfechas, por agrupaciones políticas que proponen nuevas formas de poderes democráticos internacionales y mundiales o que impulsan proyectos de reforma de las instituciones existentes.

Asistimos hoy al surgimiento progresivo de una conciencia planetaria y al florecimiento de una red global de actores políticos cuyo denominador común es la preocupación por políticas mundiales hoy sujetas al triple cepo del mercado económico, de los poderes estatales de las naciones más poderosas y de una naciente red inter-nacional (FMI, Consejo de Seguridad de la ONU, G8, Otan, etc.) elitaria y antidemocrática.

Este abismo que se está abriendo entre una "global governance" exclusivista y los miles de millones de personas que viven en condiciones infrahumanas, esta brecha que hoy atraviesa el planeta y que separa a quienes carecen de todo poder político efectivo y quienes se arrogan la potestad de tomar decisiones globales sin que nadie los haya elegido para ello cuestiona fuertemente la idea de representatividad democrática y no puede dejar de afectar –como los recientes sucesos están demostrando con eficacia- la estabilidad y la paz en el mundo entero. La incapacidad de las instituciones políticas existentes para regular las crisis globales amenaza volverse contra la misma democracia.

Solo una reestructuración profunda de las instituciones políticas responsables de tomar decisiones de consecuencias mundiales y de intervenir sobre las crisis que han adquirido escala global puede abrir el camino hacia el respeto de los derechos humanos de los ciudadanos del mundo. El desarrollo de un debate participativo y universalmente abierto sobre la necesidad, posibilidad y modalidades de un orden democrático mundial se ha tornado hoy una condición necesaria para impulsarlo y para combatir los riesgos antidemocráticos de su parcialización y elitización.

El Foro Democrático Mundial intenta constituirse como un ámbito de debate planetario y abierto sobre los estatutos y principios sobre los que la sociedad civil mundial que está emergiendo de la globalización puede democráticamente fundarse.

(algunas expresiones a favor de una democracia mundial realizadas por intelectuales de todo el mundo)

"Ha llegado el momento de pensar en voz alta y públicamente en un nuevo orden mundial que rescate los pocos valores que, a pesar de todo, siguen siendo nuestro patrimonio común, y que concilie la universalidad de los principios con la diversidad de las culturas"

Jean Daniel

"Existe la necesidad planetaria de un poder democrático capaz de regular éticamente la globalización. Debemos dirigirnos hacia una sociedad-mundo. Nos falta aún el sentido de nuestro destino común, de la pertenencia universal a un mismo mundo, y la conciencia común de la gravedad de los peligros que amenazan al planeta"

Edgar Morin

"La política democrática debe reformularse en los niveles local, nacional, regional y global, dado que cada uno de ellos es apropiado para diferentes conjuntos de cuestiones y problemas públicos"

David Held

"Es muy probable que, en un futuro no lejano, se lleguen a adoptar a nivel global formas de democracia representativa análogas a las instituidas en el interior de los estados nacionales"

Anthony Giddens

"Hubiese sido mejor si la globalización de la economía se hubiera llevado a cabo después de la creación de una federación mundial con capacidad para crear un Estado de Bienestar global; es decir, un gobierno supranacional que pudiese garantizar un cierto nivel de justicia e igualdad entre las naciones y en el interior de cada una de ellas. Desafortunadamente, la economía global se ha realizado antes de que haya sido posible dar vida a lo que Tennyson llamaba ‘el Parlamento del Hombre, la Federación del mundo’"

Richard Rorty

"La república es la única alternativa a las ciegas, elementales, erráticas, descontroladas, divisivas y polarizadoras fuerzas de la globalización. Lo que necesitamos es instituciones republicanas efectivas en la escala planetaria equivalente a la de los poderes transnacionales."

Zygmunt Bauman

"Tenemos necesidad de un gobierno mundial y debemos considerar las maneras de proceder. Lo primero es modificar las reglas generales de las instituciones internacionales"

Charles Taylor

"La cuestión de la globalización es también, sobre todo, una cuestión de democracia. Conscientes de lo que ha sucedido en el pasado, antes de la globalización económica deberíamos haber logrado realizar una suerte de federación mundial"

Gianni Vattimo

"Por desgracia, carecemos de un gobierno mundial responsable ante los pueblos de todos los países que supervise el proceso de globalización de modo comparable a como los gobiernos nacionales guiaron el proceso de nacionalización"

Joseph Stiglitz

"En las presentes condiciones económicas y tecnológicas, la creación de un Parlamento Mundial no es ya una utopía. Durante los próximos años, la constitución de instituciones democráticas supranacionales será la única tarea política significativa"

Juan José Sebreli

"Aún tenemos que recorrer un largo camino hasta la realización de una sociedad civil mundial y más vale que nos pongamos a andarlo"

Ralf Dahrendorf

(algunas expresiones a favor de una democracia mundial realizadas por líderes políticos de diferentes países)

"El problema no es cómo detener la globalización. El problema es cómo usar el poder de la comunidad para combinarla con la Justicia. Si la globalización funciona solo en beneficio de unos pocos, fracasará, y merecerá haber fracasado."

Tony Blair

"Acaso el problema mayor al que se enfrenta el mundo es la discrepancia entre las dimensiones frecuentemente globales que han alcanzado muchas actividades humanas y las dimensiones generalmente nacionales de las reglas y las instituciones democráticas"

Giuliano Amato

"No se puede tener un sistema de comercio global sin una política económica, sin una política sanitaria, sin una política educativa, sin una política ambiental y sin una política de seguridad globales"

Bill Clinton

"Cada día resulta más necesario comprender que el mercado global solicita una ciudadanía global"

Kofi Annan
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